La estimulación del nervio vago podría considerarse una opción útil de tratamiento de la depresión en pacientes que no responden a las formas convencionales de terapia y en mujeres embarazadas.

La depresión durante el embarazo necesita tratamiento eficaz. Se considera que el 3,3% de las mujeres gestantes sufre depresión mayor y que alrededor del 20% puede tener depresión de cualquier tipo. Un amplio porcentaje no recibe tratamiento apropiado y otro número semejante de mujeres abandona el tratamiento al saber que está embarazada. La depresión altera sustancialmente la salud de la enferma; cuando aparece en los primeros meses de embarazo incrementa el riesgo de preeclampsia mientras que al final, aumenta la posibilidad de depresión posparto. Además, la depresión de la madre se asocia con mayor índice de internación del recién nacido en salas de cuidados neonatales. Los antidepresivos y sus metabolitos pasan por placenta y aumentan el riesgo de bajo peso y nacimiento pretérmino, de allí que se han intentado estrategias no farmacológicas para el tratamiento de la depresión durante la gestación.
La estimulación del nervio vago (VNS) se utilizó en la terapia de la depresión resistente al tratamiento. Mediante un dispositivo que se implanta subcutáneamente se liberan pulsos al vago izquierdo en el cuello. No existen estudios aleatorizados de VNS en mujeres embarazadas pero se han publicado 8 pacientes tratados de esta forma por epilepsia resistente a la terapia farmacológica.

Los autores describen una enferma en la cual la VNS fue eficaz para controlar la depresión durante la gestación y el parto. No se observaron complicaciones ni en la madre ni el feto. La mujer de 28 años presentaba diagnóstico de depresión unipolar según criterios del DSM-IV. La enferma era obesa, tenía broncoconstricción, hipertensión, apea del sueño y artritis y desde hacía 10 años atrás sufría crisis recurrentes de depresión. El episodio en curso llevaba 22 meses de evolución y no había respondido a seis antidepresivos distintos (citalopram, sertralina, venlafaxina, paroxetina, bupropion y clonazepam) ni a risperidona. En 1999 comenzó a recibir tratamiento con VNS, con buena respuesta: reducción sustancial de los síntomas depresivos y con mejoría de la función. Tres años más tarde, la paciente quedó embarazada; el tratamiento se continuó durante toda la gestación, en el parto y posteriormente, con remisión de la patología psiquiátrica. La estrategia no se asoció con complicaciones gestacionales. Por lo tanto, señalan los expertos de Texas, la VNS podría considerarse una opción útil de tratamiento de la depresión en pacientes que no responden a las formas convencionales de terapia y en mujeres embarazadas.


    Año VIII, N° 131, Junio 2007