Debe aconsejarse a las mujeres que están embarazadas, planean un embarazo, o tienen riesgo de embarazo que no beban alcohol, ya que el daño al feto puede ocurrir antes de que se reconozca la preñez.
Los efectos adversos asociados con la exposición prenatal al alcohol varían dependiendo de la cantidad y la forma de consumo. El síndrome de exposición al alcohol en la vida fetal (SAF) es la forma más grave y se caracteriza por malformaciones faciales, deficiencias de crecimiento y déficits neurológicos.


Pautas para el diagnóstico del SAF
El SAF suele no ser reconocido por los médicos, advierten los autores, lo cual lleva al subdiagnóstico y a la pérdida de oportunidades para proveer el tratamiento adecuado. En 2002 el Congreso norteamericano encomendó a los CDC el desarrollo de pautas para el diagnóstico de SAF y otros trastornos relacionados a la exposición prenatal al alcohol. El informe final se publicó en 2004 y se lo puede consultar en la dirección www.cdc.gov/ncbddd/fas/documents/ FAS_guidelines_accessible.pdf


Prevención de la exposición prenatal al alcohol
Las recomendaciones actuales sobre límites de consumo publicadas por el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) indican que las mujeres que toman más de 7 tragos por semana o más de 3 en cualquier momento del mes previo deben ser investigadas respecto del riesgo de desarrollar problemas relacionados al alcohol. Sin embargo, comentan los expertos, los estudios realizados por el CDC hallaron que más de la mitad de las mujeres en edad reproductiva informan consumir alcohol, y que 1 de cada 8 refiere haber bebido en cantidad (5 tragos o más por cada ocasión de consumo) en el mes previo. Las mujeres que han tenido un niño con SAF tienen un riesgo especialmente elevado de presentar el mismo problema en un embarazo posterior. Otras características de riesgo son el bajo nivel socioeconómico, en Estados Unidos la pertenencia a los grupos afroamericanos, nativos americanos y de Alaska, el tabaquismo, el uso previo o actual de drogas de adicción, los antecedentes de abuso físico o sexual, el estrés psicológico y los trastornos mentales.


Métodos para establecer el uso de alcohol
El cuestionario CAGE, empleado habitualmente para investigar el alcoholismo, no es recomendado para evaluar a mujeres en edad reproductiva que pueden estar en riesgo pero que no son alcohólicas. Las herramientas de investigación desarrolladas específicamente para evaluar a embarazadas son los cuestionarios T-ACE y TWEAK, señalan los autores. El primero incluye 4 preguntas y demanda menos de 1 minuto completarlo. Se le otorga 1 punto a cada respuesta afirmativa, salvo cuando la mujer informa necesitar más de 2 vasos para sentirse eufórica, en cuyo caso recibe 2 puntos. Se considera que el cuestionario es positivo la obtención de 2 o más puntos en el cuestionario. El cuestionario TWEAK es similar, pero en este caso la puntuación va de 0 a 7, y también en este caso obtener 2 puntos o más sugiere un patrón de consumo perjudicial. Usando ese valor de corte, la especificidad del TWEAK es alta para todos los grupos raciales, mientras que la sensibilidad es elevada para mujeres caucásicas pero moderada para las afroamericanas y las de origen hispano. El cuestionario CRAFFT fue diseñado específicamente para identificar abuso de sustancias en poblaciones adolescentes. El cuestionario tiene un sistema de puntuación simple, contiene preguntas sobre consumo de alcohol y drogas, y tiene buenas propiedades psicométricas en mujeres de 14 a 18 años. Es recomendable evaluar cuál es el nivel de consumo real de alcohol, para lo cual el método más simple es realizar un cuestionario con parámetros de frecuencia y cantidad. También es útil determinar cuál es el tipo de bebida consumida.


Intervención breve
Se ha demostrado que las intervenciones breves constituyen una alternativa terapéutica eficaz en mujeres con resultado positivo en la investigación de uso o abuso de alcohol. La estrategia es brindar una orientación breve a la paciente para motivarla a reducir el consumo, y puede ser administrada por personas que no sean especialistas en este tipo de problemas. Se ha utilizado el acrónimo FRAMES para resumir los elementos clave hallados en la mayoría de las intervenciones exitosas: “feedback” del riesgo personal, responsabilidad acerca del control propio, consejos para el cambio, menú de formas de reducir o frenar el consumo de alcohol, estilo empático de orientación, y autosuficiencia u optimismo acerca de la reducción del consumo. El proyecto CHOICES subsidiado por el CDC tuvo por objetivo prevenir los embarazos con exposición al alcohol entre las mujeres con alto riesgo. Se ofreció a las mujeres 2 alternativas: reducir el consumo riesgoso o iniciar tratamiento anticonceptivo eficaz. A los 6 meses de seguimiento, el 12,6% de las mujeres había reducido su consumo de alcohol, el 23,1% había adoptado métodos anticonceptivos eficaces, y el 32,9% había seguido ambas conductas.


Llevando el conocimiento a la práctica
Las investigaciones realizadas hasta el momento sugieren que debería realizarse investigación rutinaria del uso de alcohol en todas las mujeres en edad reproductiva. Los instrumentos T-ACE y TWEAK son particularmente recomendados para ser usados en mujeres embarazadas. Debe aconsejarse que no beban a las mujeres que planean un embarazo, tienen riesgo de embarazo o están embarazadas, ya que el daño al feto puede ocurrir antes de que se reconozca el embarazo y no existen límites seguros para el consumo de alcohol durante la gestación.


    Año X, N° 154, Mayo 2009