En los pacientes con alcoholismo y drogadependencia que presentan además otros trastornos psiquiátricos, el resultado del tratamiento de la dependencia se asocia positivamente con la cantidad y tipo de atención psiquiátrica recibida.

Muchos pacientes con alcoholismo y drogadependencia presentan trastornos psiquiátricos asociados. La frecuencia de este fenómeno es especialmente elevada entre quienes ingresan al programa de tratamiento de este tipo de dependencias. Varios estudios, aunque no todos, han demostrado que el resultado del tratamiento es peor para los pacientes con diagnóstico dual que para aquellos sin trastornos psiquiátricos asociados. El tratamiento de la dependencia de sustancias químicas (DQ) raramente incluye servicios psiquiátricos y, cuando lo hace, éstos suelen estar poco coordinados con los servicios de adicción. La importancia relativa del patrón de servicios psiquiátricos (frecuencia, intensidad, etc.) no ha sido evaluada hasta el momento. Los expertos californianos decidieron investigar el curso clínico de pacientes con DQ con trastornos psiquiátricos asociados o sin ellos de acuerdo con el tipo de atención psiquiátrica recibida.

Métodos
Se analizaron datos derivados de un estudio en el que los pacientes con DQ fueron asignados aleatoriamente a tratamiento según un modelo integrado (con atención primaria incluida en el programa de DQ) o un modelo de tratamiento habitual (ambos tratamientos por separado). Los pacientes de ambos grupos tuvieron igual acceso a los servicios psiquiátricos. El estudio incluyó a 747 pacientes admitidos en el Programa de Recuperación de la Dependencia de Sustancias. Se consideró que los pacientes tenían trastornos psiquiátricos asociados a aquellos a los que se les había diagnosticado en los 3 meses previos alguno de los 7 trastornos definidos en la ley californiana de salud mental AB88. Un año más tarde se examinó la abstinencia por 30 días del consumo del alcohol y del consumo de drogas. El análisis primario consideró los factores asociados con este grado de abstinencia. Para ello se evaluaron las características demográficas de los pacientes, incluyendo edad, sexo, raza, estado civil, ingresos y situación laboral. Se utilizaron las escalas compuestas del Índice de Gravedad de la Adicción (ASI, por sus siglas en inglés) para medir la gravedad de la adicción y la gravedad psiquiátrica al ingreso y al cabo de 1 año de seguimiento. Respecto del tratamiento se evaluó la duración de tratamiento de DQ, la coexistencia de tratamiento psiquiátrico y de DQ, y las características de los servicios psiquiátricos ofrecidos (frecuencia, intensidad –horas de servicio psiquiátrico recibido–, y concentración de servicios, caracterizado por la cantidad de meses con al menos 1 visita y con al menos 2 visitas).

Resultados
De los 747 que ingresaron a tratamiento de DQ, 104 (14%) recibieron al menos 1 diagnóstico psiquiátrico concomitante en los 3 meses previos. Los más frecuentes fueron la depresión (72%), el trastorno bipolar (26%), y el trastorno de angustia (16%). El 23% de los pacientes con diagnósticos duales tenían diagnósticos psiquiátricos múltiples. Los enfermos con trastornos concomitantes fueron en su mayoría del sexo femenino, de raza blanca, desempleados y solteros. Al momento de ingresar al tratamiento de DQ, estos pacientes tenían mayores puntajes ASI de tipo médico, psiquiátrico y de problemas familiares y sociales. La dependencia de analgésicos opiáceos fue mayor en estos pacientes con diagnóstico dual (15% vs. 7%) y lo mismo ocurrió con la dependencia de marihuana (24% vs. 16%) y de tranquilizantes (9% vs. 2%). En el año previo al ingreso, los pacientes con diagnóstico dual hicieron mayor uso de los servicios médicos, psiquiátricos y de DQ. Al cabo de 1 año de tratamiento de DQ, los pacientes con diagnóstico dual tuvieron, luego del ajuste según la gravedad inicial en cada dominio respectivo, mayores puntajes de gravedad laboral (0,32 vs. 0,26), psiquiátrica (0,27 vs. 0,17) y familiar (0,18 vs. 0,11) en el índice ASI. En ese mismo punto, no hubo diferencias significativas entre ambos grupos en las tasas de abstinencia de alcohol, drogas o total en los 30 días previos. En el año de tratamiento evaluado, no hubo diferencias entre los grupos en el grado de retención en el tratamiento de DQ. El 32% de los pacientes con diagnóstico dual y el 35% de aquellos sin diagnóstico dual tuvieron tratamiento por 8 semanas o más. En el mismo período, los pacientes con diagnóstico dual recibieron más servicios psiquiátricos, incluyendo mayor número de visitas (8,10±16,16 vs. 1,14±3,65) y de horas de atención (12,24±30,92 vs. 1,73±6,79). Estos pacientes tuvieron además mayor número de meses con al menos 2 visitas. Se examinaron los factores asociados con la abstinencia por 30 días a los 12 meses de tratamiento. En el análisis de regresión logística, los pacientes con diagnóstico dual con mayor retención en el tratamiento de DQ, más horas de atención psiquiátrica, y más meses con tratamiento psiquiátrico y de DQ simultáneos tuvieron mayor probabilidad de abstinencia.

Discusión
El tratamiento de pacientes con trastornos concomitantes es un tema de gran preocupación para los médicos. Aunque muchas investigaciones previas demostraron que el tratamiento de DQ es menos eficaz en los pacientes con diagnóstico dual, esto no se observó en el presente estudio, probablemente porque estos pacientes hicieron mayor uso de los servicios psiquiátricos. Los hallazgos de esta investigación, sugieren que el resultado del tratamiento del alcoholismo y la drogadependencia en los pacientes con diagnóstico dual se asocia positivamente con la cantidad y tipo de atención psiquiátrica recibida.


    Año X, N° 152, Marzo 2009