La nueva familia planeó el viaje iniciático, la gran ocasión
para conocerse, entrar en confianza, cosechar camaradería y complicidad e
introducir la estructura jerárquica y afectiva que se establecería en los
próximos años, dando vida a la quimera del amor instantáneo. La réplica española
de “los tuyos y los míos”. El todoterreno se equipó con un portaequipaje en el
techo, las bicicletas en los soportes y los cuatro niños fueron embutidos como
anchoas enlatadas con sus bolsas en la falda. Dos de los niños estrenaban “mamá
sustituta” mientras los otros dos estrenaban “papá” en las mismas condiciones.
Los candorosos componentes de la nueva pareja con “mochila” se las prometían
felices exudando optimismo e ingenuidad.
Al cabo de algunos kilómetros - era un viaje de aventura – los niños empezaron a
dar muestras de incomodidad. Llevar su equipaje en la falda y no poder moverse
debido al hacinamiento del vehículo les puso irritables y porfiados. Las
discusiones surgieron por el asiento al lado de las ventanas y siguieron por la
postura de alguien que, para la percepción de los demás, se despaturraba en el
asiento dejando a los demás sin espacio.
Más adelante, los papás empezaron a intervenir: “mamastra” reconvenía al
hijastro y el padrastro escudaba a su hijo biológico. “Mamastra” no podía
entender que esos niños no tuvieran límites. Con seguridad la ex de “papastro”
les dejaba hacer lo que querían. Este, a su vez, empezó a imputar a su esposa
una excesiva dureza con sus hijos, mientras a los suyos propios, que, según él,
eran seres silvestres, les excusaba cualquier marranada.
El viaje se hizo más breve de lo anticipado. Por el contrario, las enseñanzas
que proporcionó a sus protagonistas aún persisten en su mente.
Las familiastras
Por obra de la normalización del divorcio en los países europeos, el modelo de
familia nuclear – padre, madre e hijos comunes- ya no constituye la generalidad.
Han germinado con fuerza otras pautas de configuración familiar. Una de ellas es
la de las familias monoparentales- uno de los padres viviendo con los hijos- y
otra, la de las familias reconstituidas. Esta última organización familiar,
también llamada familiastra, suele estar compuesta por una pareja que aporta
hijos propios de anteriores relaciones además de los hijos en común, en no pocos
casos.
En los EEUU se calcula que más del 33% de los niños está viviendo en una
familiastra antes de los 18 años. En España, las familias reconstituidas llegan
a ser casi unas 430000.
Está claro que los problemas de ajuste que presentan estas nuevas familias no
tienen nada que ver con los de una familia tradicional de las de antes del
divorcio.
El psicólogo norteamericano James Bray realizó un estudio a lo largo de nueve
años y halló cinco áreas problemáticas en las familias reconstituidas:
1. La preparación para volver a casarse.
La pareja debería acordar dónde va a ir a vivir y cómo va a compartir los
gastos. Lo más recomendable es irse a vivir en otra casa en lugar de la de uno
de los componentes de la pareja, ya que así todos se sentirán en su propia casa.
También es más conveniente utilizar un fondo común que mantener presupuestos
separados.
Por otra parte, pueden surgir conflictos derivados de los resentimientos y
heridas provenientes de la anterior familia tanto en los hijos como en los
adultos. En el niño, el hecho de saber que uno de los padres se va a volver a
casar puede hacer que este se haga a la idea de que no va a ocurrir una futura
reconciliación entre sus padres. También las ex - parejas pueden mostrar
reacciones emocionales al saber que su ex – cónyuge va a volver a casarse.
2. La relación de pareja.
Al principio de la convivencia, la nueva pareja suele verse absorbida por las
demandas de los hijos. Estos pueden mostrar sentimientos de abandono o
competitividad por la dedicación de tiempo y energía del padre a la nueva
pareja. Las expresiones de afectividad y sexualidad del padre/madre pueden
perturbar a los hijos adolescentes. La recomendación es que la pareja se tome su
tiempo para construir un fuerte vínculo entre ellos dos, lo cual va a ser
beneficioso para los hijos al crear un entorno familiar estable. La pareja
debería ser prioritaria. Para eso es conveniente hacer pequeñas escapadas sin
hijos.
3. La paternidad en el seno de la familiastra.
Según la investigación del psicólogo, este puede ser el gran reto, la tarea más
difícil. Es más fácil formar una familia con niños pequeños que con
adolescentes. Las fuerzas centrípetas de la formación de la familia coinciden
con la necesidad de compromiso afectivo y estructura que tiene el niño pequeño.
Por su parte, el adolescente anhela separarse de la familia para formar su
identidad propia. La necesidad evolutiva del adolescente está en franca
oposición a la exigencia de conexión de la nueva familia.
La sugerencia es que el padrastro/madrastra establezca al principio una relación
de amigo/a o consejero/a y no de educador. Es indicado que la pareja decida que
el padre biológico sea el responsable del control y la disciplina hasta que el
padrastro/madrastra haya formado un vínculo sólido con los hijastros.
4. La relación padrastros/hijastros.
Aunque la tendencia es a querer “ganarse” al hijastro rápidamente, es
imprescindible tener en cuenta el género y el estado emocional de este
previamente. Al principio los niños suelen preferir que el contacto afectivo se
limite a lo verbal. Es preferible hacer elogios que abrazarlos o besarlos. Los
niños suelen aceptar mejor a los padrastros que las niñas. No hay que olvidar
que estos están sometidos a verdaderos conflictos de lealtad con relación a sus
padres biológicos. La recomendación es ir despacio.
5. La paternidad lejos de los hijos.
Se ha observado que los padres que se vuelven a casar visitan mucho menos a sus
hijos durante el primer año. Para que estos se adapten mejor a la nueva vida, es
aconsejable que padres e hijos realicen actividades sin el resto de la familia.
Es muy importante abstenerse de criticar a los ex esposos ante los hijos, ya que
esto contribuye a que estos mantengan una postura de oposición al defender a su
padre/madre.
Advertencias para las familiastras. (Stepfamily foundation New York)
Un padrastro no tiene que actuar como un padre biológico. Su función es otra. El padrastro no puede suplantar al padre/madre biológico.
No intentar reproducir la dinámica de la familia natural en una familiastra.
No existen ex - padres, solo ex – esposos.
La organización familiar es una tarea conjunta de la nueva pareja.
Las normas de disciplina deben ser habladas y acordadas por la pareja.
Intentar abstenerse de disciplinar a los hijastros.
Intentar disciplinar a los hijos propios.
No retirarse cuando surge el caos. La pareja debe volver a establecer las normas.
Reconocer que los conflictos de lealtad están presentes en los niños constantemente y desde el principio.
Mantener a raya las expectativas no realistas. Estas pueden llevar a la decepción y al resentimiento.
Ser consciente de las posibles alianzas entre el padre biológico y sus hijos, sobre todo los del mismo sexo. Esto puede situar a la pareja en bandos opuestos.
No perder nunca el sentido del humor. A veces se hace difícil decidir si reír o llorar.