Diagnóstico de depresión en Atención Primaria: estudio
aleatorizado
Williams JW, Mulrow CD, Kroenke K, Dhanda R, Badgett RG, Omori D et al.
Am J Med 1999; 106: 36-43.
Objetivo:
Evaluar la sensibilidad y especificidad en atención primaria de 2 instrumentos
de búsqueda activa de casos de depresión y compararlo con la práctica habitual
del médico.
Diseño:
Ensayo clínico. Estudio prospectivo, aleatorizado y controlado.
Emplazamiento:
Tres consultas de atención primaria, 16 de medicina interna hospitalaria y 61 de
medicina interna privada en San Antonio y Washington.
Población de estudio:
Se eligieron 969 pacientes de los 1.083 posibles (89%) pues 114 no dieron
consentimiento escrito, 68 rehusaron y 46 no tenían teléfono. Criterios de
exclusión: no tener teléfono y/o dirección fija.
Intervención:
Los 969 participantes fueron aleatoriamente asignados a uno de los siguientes 3
grupos: práctica habitual del médico (n = 316), realización de una sola pregunta
("¿Se ha sentido deprimido o triste la mayoría del tiempo del año pasado?") (n =
330) y un cuestionario validado autoadministrado de 20 preguntas: The Center for
Epidemiological Studies Depression Questionnaire (n = 323), Se evaluó la
satisfacción de los pacientes y de los médicos con la escala de Likert.
Medición del resultado:
Se consideró positivo para probable depresión: en la práctica habitual, si en la
historia del paciente figuraba cualquier tipo de diagnóstico, consejo,
administración de antidepresivos o derivación a salud mental; en la pregunta, el
contestar sí, y en el cuestionario, una puntuación >= 16. El patrón oro de
referencia fue el diagnóstico realizado telefónicamente por unos asesores, que
desconocían el grupo al que pertenecían los pacientes, utilizando los criterios
del DSM III-R. Se reevaluó, también telefónicamente, a los 3 meses a todos los
pacientes con depresión y a una muestra de los que no la presentaban.
Resultados principales:
El 89% (863) de los pacientes que aceptaron entrar en el estudio lo completaron.
El 71% era mujer, un 60% hispano y el 76% tenía ingresos económicos bajos. La
prevalencia de depresión detectada fue del 13%. El cuestionario de 20 preguntas
tenía aproximadamente la misma sensibilidad que el de una sola pregunta (85
frente al 88%, p = 0,03, IC del 95% [-0,20 a 0,14]) pero tenía más especificidad
(75 frente a 66%, p = 0,09, IC del 95% [-0,19 a 0,01)]. Ambos instrumentos
tenían más sensibilidad en el diagnóstico de depresión que la práctica habitual,
39 frente a 29% (diferencia, 10%; IC del 95%, -23 a 43%; p = 0,31). No obstante,
en cuanto a la actuación efectuada (consejo, tratamiento farmacológico o
derivación a salud mental) no se encontraron diferencias significativas (45
frente a 43%, p = 0,88). A los 3 meses de prevalencia de depresión fue similar
en ambos grupos, 37% en el grupo de búsqueda activa mediante instrumentos frente
al 46% en práctica habitual (p = 0,19). En el grupo de búsqueda activa por
instrumento, la probable recuperación (¾ un síntoma en DSM III-R) fue del 48%
frente al 27% en la práctica habitual (diferencia, 21%; IC del 95%, 1-41%; p =
0,03). Sin embargo, en cuanto a la mejora en los síntomas de depresión, no se
encontraron diferencias significativas (1,6 frente a 1,5%, p = 0,21). En cuanto
a la satisfacción de los pacientes y los médicos, no se detectaron diferencias
significativas entre los 3 grupos.
Conclusión:
Una sola pregunta sobre depresión tiene resultados similares a un cuestionario
de 20 preguntas. Aunque ambos diagnostican mejor la depresión que la práctica
habitual del médico, no hay diferencias ni en el tratamiento ni en la mejora de
los síntomas depresivos entre los 3 grupos.