Introducción
El asma sigue siendo la patología crónica más común de la niñez y es causa de un número sustancial de internaciones cada año. El estado de mal asmático –una situación de agravamiento progresivo con broncoespasmo refractario al tratamiento habitual– origina considerable cantidad de internaciones en salas de terapia intensiva pediátrica (STIP).
La mayoría de los niños internados por esta situación mejora con el tratamiento con broncodilatadores por vía inhalatoria, corticoides y oxígeno. También se dispone de otros agentes terapéuticos, por ejemplo terbutalina por vía endovenosa. Sin embargo, faltan estudios prospectivos de buen diseño que demuestren categóricamente la eficacia de estas otras alternativas de terapia en niños con crisis asmática grave. La teofilina es una metilxantina que se utiliza como broncodiltador en el tratamiento de la obstrucción de la vía aérea, desde hace mucho tiempo. Varios estudios mostraron que el fármaco no ofrece ventajas adicionales a la terapia adicional en niños con asma no grave y un metaanálisis reciente no avalaría el uso de este fármaco en pacientes pediátricos internados con mal asmático. Este estudio compara la eficacia de teofilina, terbutalina o ambas en estos enfermos.

Métodos
Se incluyeron niños de 3 a 15 años con exacerbación asmática grave e insuficiencia respiratoria inminente. El estado de mal asmático se definió por un puntaje de 7 o más en la Becker Clinic Asthma Score (CAS) modificada, que incluye 4 parámetros (frecuencia respiratoria; sibilancias; índice entre inspiración y espiración y utilización de músculos accesorios). Todos los enfermos recibieron tratamiento convencional: oxígeno para mantener una saturación por encima del 95%; metilprednisona por vía intravenosa en dosis de 2 mg/kg cada 6 horas y albuterol inhalado en dosis de 10 mg/hora. Los niños fueron asignados a tres grupos: en el grupo 1 recibieron además teofilina intravenosa; los del grupo 2 fueron tratados también con terbutalina por vía intravenosa mientras que los del grupo 3 recibieron ambos fármacos adicionales.
La teofilina se administró en una dosis de carga de 6,4 mg/kg seguida de 0,96 mg/kg/hora, 0,80 mg/kg/hora o 0,64 mg/kg/hora en pacientes de 3 a 8; 9 a 12 y 12 a 15 años, respectivamente. La dosis se ajustó de manera tal de mantener una concentración plasmática de 12 m/ml 20 m/ml. La evolución clínica se valoró mediante la CAS. El punto primario de análisis fue la modificación en dicha escala a lo largo del tiempo; secundariamente se consideró el tiempo que transcurrió hasta que el puntaje fuese de 3 o menos; la permanencia en STIP; la progresión a ventilación mecánica y la incidencia de efectos adversos.

Resultados
Entre 1996 y 2001 se incluyeron 40 niños, 36 de los cuales completaron la investigación. Las características basales de los enfermos en términos de edad, raza, sexo, gases en sangre, potasio sérico y puntaje de la CAS fueron semejantes en los tres grupos.
No se registraron diferencias significativas entre los grupos con relación a la variable primaria de análisis: la CAS evolucionó favorablemente en todos los pacientes. Tampoco se constataron diferencias con relación a la longitud de la internación en terapia intensiva; ningún paciente debió ser sometido a ventilación mecánica. La incidencia de efectos adversos fue semejante en los tres grupos con excepción de una frecuencia de náuseas ligeramente más alta en enfermos del grupo 3, respecto de los niños del grupo 2. Tampoco hubo diferencias en la cantidad de pacientes de cada grupo con uno o más episodios de un efecto no deseado, con excepción de una incidencia levemente mayor de náuseas y temblor en infantes del grupo 3, en comparación con los del grupo 2. Se produjeron alteraciones leves del ritmo cardíaco en 3 enfermos del grupo 2 y en uno del grupo 3. El costo asociado con el tratamiento fue sustancialmente más bajo en enfermos del grupo 1 con relación a los otros dos grupos.

Discusión
El National Heart, Lung and Blood Institute recomienda el uso de agonistas beta 2 inhalados, corticoides sistémicos y oxígeno como terapia de primera línea en pacientes con estado de mal asmático. La teofilina es eficaz en el tratamiento del asma crónica pero aún no se pudo establecer con precisión su papel en el abordaje de enfermos con asma aguda grave. El estudio actual es el primero que brinda información al respecto ya que compara la utilidad de terbutalina y teofilina por vía intravenosa, agregadas al tratamiento convencional. Aunque ambas se acompañaron de evolución favorable semejante, la teofilina se asocia con varias ventajas fisiológicas y económicas, señalan los autores. En primer lugar es mucho más económica que la terbutalina y mucho más fácil de administrar. Además, en pacientes con insuficiencia respiratoria inminente, se asocia con broncodilatación y mejora el flujo de aire sin afectar la relación entre ventilación y perfusión. De hecho, el uso de agonistas beta por vía intravenosa, en pacientes con exacerbaciones agudas, puede asociarse con agravamiento del intercambio de gases a pesar de la mejoría en el flujo de aire. Por su parte se ha visto que la teofilina es capaz de mejorar la depuración ciliar, de reducir la resistencia vascular pulmonar y de mejorar la contractilidad del diafragma, fenómenos que pueden ser particularmente útiles en estos enfermos. En conclusión, la administración intravenosa de teofilina en combinación con el tratamiento antiasmático convencional es tan segura y eficaz como la terbutalina; sin embargo, representa un abordaje más económico.


   Año VI, N° 110, Septiembre 2005