En términos generales, la frecuencia de la audición humana es variable en un rango que varía entre los 20 a 20.000
Hz. Con la edad se presenta progresivamente, y según cada individuo, la caída fisiológica para las frecuencias
altas. Los límites de intensidad por la presión del sonido variará con la frecuencia estando en el área más
sensible (1.000 a 4.000 Hz) con un nivel de 0,0002 dinas/cm2.
Cuando el mecanismo de la audición sufre diversas patologías, estas pueden determinar un hipoacusia de variable grado.
Según su mecanismo de acción se dividen en tres grupos:
A - De transmisión
B - De Percepción ó sensoneural
C - Mixta
La patología que analizamos comprende el ítem de las hipoacusias perceptivas (en donde hay compromiso del VIII par craneal en grados variables), y que podemos subclasificar siguiendo a modo de
ejemplo el siguiente criterio:
1 - Congénitas
2 - Traumática
3 - Tóxica
4 - Inflamatoria
5 - Neoplásica
6 - De etiología intracraneal
7 - Otras causas(Meniere y presbiacusia).
En el examen clínico-audiométrico es necesario diferenciar entre un lesión de ubicación
coclear o retrococlear y posteriormente clasificar según el criterio como el consignado.
La aparición de un síndrome hasta el momento desconocido, que implicaba el deterioro del sistema inmune del paciente con gravísimo pronóstico,
determinó que se estableciera la diferencia entre la enfermedad SIDA y la
infección por el virus de HIV. Este agente es capaz de producir severos
daños en toda la economía.
Durante un tiempo -más prolongado de lo deseado-, estos pacientes refirieron una
hipoacusia, que fue puesta en un segundo plano ante el serio compromiso de otros órganos y sistemas.
Esto ocurrió hasta que, desde el punto de vista otológico, se planteó la
posibilidad de un mecanismo de intoxicación o impregnación viral específica sobre el VIII
par. Por otra parte, el tratamiento con Vincristina ó Anfotericina B complicó el desarrollo de ésta línea de investigación,
ya que estas drogas poseen un efecto tóxico sobre el nervio auditivo.
De aquí en más, se protocolizó el estudio audio-otológico de estos
pacientes, descubriéndose que el SIDA o la positividad por HIV en un paciente llevan a una hipoacusia perceptiva con caída en tonos graves, a diferenciar del síndrome de
Meniere.
El retrovirus del HIV presenta una manifiesta afinidad por el VIII par; los hombres tienen mayor incidencia
de hipoacusia perceptiva y el grupo etario varía entre los 22 a 36 años.
El grupo de los adictos a sustancias es el de mayor riesgo. Estos pacientes no suelen presentar antecedentes de otopatías previas ni
heredofamiliares.
Ahora bien...¿cúal es el parámetro diferencial con sindrome de Meniere? En esta etiología no existe compromiso de la rama vestibular
pues el retrovirus ataca selectivamente al nervio auditivo en forma uni ó bilateral al
principio, y en su evolución compromete siempre por su impregnación tóxica a ambas cócleas.
Como conclusión debemos considerar como otorrinolaringólogos, que el VIII par se involucra por agresión viral en un paciente portador de SIDA ó HIV
positivos, agregando potencialmente una hipoacusia perceptiva de diverso grado con un parámetro audiométrico
pseudo-meniere.
Su diagnóstico, seguimiento y pronóstico audiológico aportará un criterio de mayor rigor científico,
basado en la interacción de un equipo multidisciplinario, que ayudará a la mejor atención
a un enfermo de severo compromiso y pronóstico incierto.
Si conocemos el problema, podemos construir el camino que lleva a resolverlo.
Dr. Jorge D.Jaritos
Especialista Superior en Otorrinolaringolgía U.B.A
Docente de la 1era. Cátedra de Otorrinolaringología U.B.A
Jefe de Servicio de Otorrinolaringología y Fonoaudiología Policlínica Bancaria