Radiation Therapy Oncology Group.

Después de la resección del cáncer no microcítico de pulmón (CNMP) precoz, de estadio I (T1-2,N0), el riesgo de recidiva locorregional es bajo (5% al 12%), y no se recomienda la radioterapia adyuvante. Las tasas de supervivencia a los cinco años que presentan estos pacientes superan el 70%, y aproximadamente el 25% están libres de tumor en el momento de la muerte, lo cual sugiere que la resección quirúrgica por sí sola logra aproximadamente una situación libre de enfermedad a largo plazo en el 80% de los casos [1]. Por lo tanto, la mayoría de las recidivas son por metástasis a distancia, lo cual ha justificado la realización de varios estudios sobre quimioterapia adyuvante en estos pacientes.

Varios estudios japoneses recientemente publicados que comparan la quimioterapia adyuvante con el placebo demostraron ventaja en la rama sometida a quimioterapia [2,3]. Para contrastar la hipótesis sobre si la quimioterapia adyuvante podría beneficiar a estos pacientes, se emprendió el estudio RTOG 96-16, un ensayo clínico de fase 3 sobre quimioterapia adyuvante después de la resección en pacientes con CNMP en estadio I. EN este estudio los pacientes están siendo asignados de forma aleatoria a simple observación comparada con quimioterapia adyuvante frente paclitaxel y carboplatino. A menos que los resultados de este y otros estudios de asignación aleatoria demuestren un beneficio con la quimioterapia, el tratamiento estándar de estos pacientes sigue siendo solamente la cirugía.

En pacientes con carcinoma pulmonar no microcítico más avanzado (estadio IIIA (T3 o N2) cuya enfermedad es susceptible de extirpación, el pronóstico es mucho peor. Aquellos con estadio T3N0 cuyos tumores se extirpan por completo tienen una tasa de supervivencia libre de recidiva del 25% al 40%; la supervivencia disminuye si están afectados los ganglios hiliares (T3N1), en cuyo caso la supervivencia a los cinco años se sitúa en torno al 20%, y desciende todavía más, a entre el 10% y el 20%, si se encuentra en la pieza de resección afectación ganglionar mediastínica microscópica (estadio N2). Sin embargo, si la afectación ganglionar mediastínica es evidente clínicamente antes de la intervención, las tasas de supervivencia descienden a menos del 10% con independencia del tratamiento adyuvante.

El tratamiento estándar de estos pacientes es quimioterapia y radioterapia. Sin embargo, no se sabe si la adición de cirugía después de la quimiorradioterapia en pacientes con enfermedad extirpable mejoraría el desenlace, o si simplemente aumentaría la toxicidad. El estudio RTOG 93-09 abordó esta cuestión. Se trataba de una comparación de fase 3 entre la radioterapia y quimioterapia concurrentes comparada con el mismo tratamiento seguido de extirpación quirúrgica. El estudio completó el reclutamiento en noviembre del 2001 (430 pacientes). Los resultados iniciales muestran una tasa de esofagitis de grado 3-4 del 8% de los pacientes de la rama quirúrgica y del 14% de la rama no quirúrgica; se produjeron 10 muertes relacionadas con el tratamiento en la rama quirúrgica y 2 en la no sometida a intervención. Todavía no se dispone de los resultados sobre control tumoral, que es posible que se presenten en la reunión de la American Society of Clinical Oncology (ASCO; Sociedad Norteamericana de Oncología Clínica) en mayo del 2003.

En pacientes con carcinoma no microcítico pulmonar inoperable en estadio IIIA/B, el tratamiento estándar durante muchos años ha sido la radioterapia exclusivamente. Sin embargo, un estudio de asignación aleatoria publicado por Dillman y colaboradores [4] demostró una ventaja de supervivencia significativa con la quimioterapia de inducción (cisplatino más vinblastina) seguida de RT, cuando se comparaba con la RT exclusivamente. Esta publicación tuvo una influencia importante sobre la práctica clínica en los Estados Unidos. Después de que más estudios de asignación aleatoria demostraran un beneficio de la quimiorradioterapia sobre la radioterapia exclusivamente, ASCO emitió un documento de consenso declarando que la quimiorradioterapia es el tratamiento estándar de los pacientes con CNMP en estadio III con buena situación funcional [5].

Más recientemente, varios estudios de asignación aleatoria han estudiado la eficacia de la radioterapia concurrente con la quimioterapia comparándola con la administración secuencial. Estos estudios sugieren que existe una discreta mejoría del control locorregional con el tratamiento simultáneo, al precio de una toxicidad no hematológica más alta (fundamentalmente toxicidad esofágica) [6]. Entre los fármacos que se utilizan con frecuencia en los protocolos de quimiorradioterapia del carcinoma pulmonar no microcítico se encuentran el cisplatino o carboplatino, etopósido o paclitaxel. De hecho, se ha popularizado la combinación de paclitaxel y carboplatino, eficaz y bien tolerada. Sin embargo, son necesarios fármacos más eficaces. En consonancia con ello, RTOG está realizando en la actualidad un estudio de fase 1 en pacientes inoperables con CNMP que tiene en cuenta la gran respuesta del cáncer de pulmón a la gemcitabina. Este estudio (L-00-17) compara el empleo de gemcitabina y carboplatino con gemcitabina, paclitaxel y RT en pacientes con CNMP inoperable. Dado el alto potencial de toxicidad de la gemcitabina simultánea con radioterapia, esta combinación solamente se debe ensayar en el marco de un estudio bien controlado.

Modificación de las Pautas de Dosificación

A pesar de las bajas tasas de control local del CNMP después de la radioterapia con dosis estándar (60-70 Gy administrados una vez al día a lo largo de 6-7 semanas), se están realizando varios estudios para evaluar la capacidad de administrar dosis superiores a las estándar empleando campos conformados. Estos estudios se basan en dos hipótesis. Primero, las relaciones dosis-respuesta del tumor son tales que un discreto incremento de la dosis puede lograr un aumento significativo de la muerte de células tumorales con respecto a las dosis estándar. La radioterapia de campos conformados empleando técnicas modernas puede excluir gran parte del tejido normal, especialmente el pulmón, de los volúmenes que reciben dosis altas, permitiendo la escalada de dosis sin incrementar las tasas de complicaciones.

El primer estudio de escalada de dosis de RTOG en el carcinoma pulmonar no microcítico (estudio 93-11), ha cerrado el reclutamiento. Los pacientes de este ensayo recibieron dosis de radioterapia de acuerdo con el porcentaje total de volumen pulmonar que recibe más de 20 Gy. El grupo con menos del 25% del volumen (grupo 1) recibió el nivel máximo de dosis de 90,3 Gy, y el grupo con un volumen de entre el 25% y el 37% (grupo 2) recibió 83,8 Gy. Los pacientes en los que más del 37% del pulmón recibía una dosis alta se esperaba que recibieran una dosis tumoral de 77,4 Gy, pero en este estudio no se han reclutado pacientes de este grupo de volumen. Se observó toxicidad pulmonar aguda en dos pacientes del grupo 1 y en dos pacientes del grupo 2. Se observó toxicidad pulmonar tardía en 15 pacientes que recibieron más de 70 Gy de dosis tumoral.

Después de los datos que demostraron la eficacia de la quimiorradioterapia en el carcinoma pulmonar no microcítico, el actual estudio de escalada de dosis de RTOG (01-17) incorpora la quimioterapia concurrente. Se trata de un ensayo de intensificación de dosis de fase 1/2 que emplea la radioterapia con campos conformados y la quimioterapia concurrentes (carboplatino y paclitaxel) en pacientes con CNMP inoperable. Este estudio tiene planeadas dos ramas (75,25 Gy y 80,5 Gy) en las que tanto las dosis total como la dosis diaria de radiación son superiores a las estándar. El estudio reclutó ocho pacientes y se interrumpió transitoriamente por toxicidad (dos casos de neumonitis).

Evaluación del Uso de AINEs

Existen amplias pruebas experimentales que demuestran que los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden suprimir el desarrollo tumoral a través de la supresión de la secreción de prostaglandinas por los tumores. Una de las vías bioquímicas relacionadas, cuya supresión podría incrementar la apoptosis tumoral, es la producción de ciclooxigenasa 2 (COX-2). El celecoxib, un inhibidor específico de la COX-2, es también un radiosensibilizador eficaz, y en la actualidad se está probando en pacientes con CNMP. El estudio RTOG 02-13 es un ensayo clínico de fase 1/2 de RT celecoxib más radioterapia en tumor localmente avanzado. Este estudio trata de determinar la toxicidad y eficacia de esta pauta, y esclarecer si existe correlación entre los niveles de marcadores biológicos circulantes, como interleucinas y factores de crecimiento epidérmicos, y la respuesta. Se espera que el reclutamiento de este estudio se prolongue aproximadamente 25 meses.