La cirugía laparoscópica asistida por un robot no superaría a la operación "abierta" tradicional en la reducción de los efectos adversos de la extirpación de una glándula prostática cancerosa, reveló un estudio del Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering, en Nueva York.
Pero los críticos afirmaron que el estudio se hizo con datos
antiguos y no refleja la práctica real.
En una prostatectomía radical abierta tradicional se realiza una incisión
abdominal de 15 centímetros, por la que se extirpan la glándula y los nódulos
linfáticos cercanos.
Con la nueva prostatectomía radical laparoscópica (PRL) se realizan varias
incisiones en la parte baja del abdomen, por las que se introducen varios
instrumentos quirúrgicos, incluida una cámara.
El cirujano los manipula a través de un monitor para cortar y extraer la
glándula y otros tejidos cancerosos. La mayoría de estas cirugías son asistidas
por un robot.
Pero mientras que la PRL robótica reduce la pérdida de sangre y la
hospitalización, el costo del equipamiento, su mantenimiento y la prolongada
curva de aprendizaje para los cirujanos generó dudas sobre su valor, en especial
si los resultados no superan a la cirugía tradicional abierta.
El equipo del doctor William T. Lowrance analizó los resultados obtenidos en
5.923 hombres operados entre el 2003 y el 2005. Al 82 por ciento (4.858) se le
operó con la cirugía abierta y al 18 por ciento (1.065) con la PRL.
Según publicó The Journal of Urology, no hubo diferencias entre el procedimiento
antiguo y el más moderno en cuanto a la mortalidad o a las complicaciones a los
90 días, ni al uso de terapias oncológicas adicionales al año de la
intervención.
El equipo señaló que la publicidad hospitalaria del servicio de PRL era
generalizada y exageraba los beneficios "sin respaldo de evidencias
científicas".
"Es razonable que hoy un hombre elija la cirugía asistida por un robot, pero los
pacientes deben contar con expectativas reales", que aún no existen, dijo
Lowrance.
En un comentario publicado con el estudio, el doctor Yair Lotan, oncocirujano
del Centro Médico Southwestern de la University of Texas, en Dallas, escribió
que el nivel de experiencia del cirujano es más importante para los resultados
que el tipo de cirugía utilizado.
El especialista opinó que los pacientes "deberían aprender a juzgar los posibles
resultados según la experiencia del cirujano".
El doctor Jason Engel, director de Cirugía Urológica Robótica del Hospital
Universitario George Washington, en la ciudad de Washington, coincidió en que la
experiencia es clave para los resultados.
El estudio de Lowrance, dijo a Reuters Health, surge de datos antiguos que no
reflejan el nivel de experiencia de los cirujanos en el uso de la PRL asistida
por robot. Además, las órdenes de Medicare utilizadas no distinguen entre
pacientes tratados con la PRL antigua o robotizada.
"Ya nadie usa la PRL antigua. Es como comparar manzanas con naranjas", aseguró.
Si bien admitió que algunas instituciones exageran los beneficios de la PRL
robotizada, también defendió las campañas publicitarias honestas.
Lotan está convencido de que el crecimiento exponencial de la PRL asistida por
un robot se debió gracias a un fenómeno estadounidense: la percepción de que las
nuevas tecnologías son mejores aunque carezcan de evidencias.
El cáncer de próstata es el diagnóstico oncológico más frecuente en los hombres
estadounidenses. Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer, cada año se
detectan más de 192.000 nuevos casos, de los cuales más de la mitad corresponden
a mayores de 65 años.
Fuente: The Journal of Urology
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Año XI, N° 164, Marzo 2010