Los bebés nacidos por fertilización in vitro (FIV) no tienen riesgo de desarrollar malformaciones congénitas ni de ser más pequeños para la edad gestacional, según un estudio realizado en Japón.
Pero los autores hallaron que las embarazadas gracias a una
FIV eran más propensas que las que concibieron por vía natural a desarrollar una
complicación llamada placenta previa, en la que la placenta obstruye el canal
vaginal.
Estudios sobre bebés concebidos por FIV y por vía natural habían hallado peores
resultados en los primeros, como altas tasas de malformaciones congénitas y más
probabilidad de tener bajo peso al nacer, indicó el equipo de Mai Fujii, de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ginebra.
Pero los autores de una revisión de los mejores datos disponibles sobre la FIV
publicados en el 2005 concluyeron que se desconocen los riesgos de la técnica de
fertilización asistida en comparación con los de otros métodos como estimulantes
ováricos o inseminación artificial.
En el nuevo estudio, el equipo comparó a casi 54.000 bebés concebidos
naturalmente con 1.400 bebés nacidos por FIV. La muestra representó al 6 por
ciento de los bebés nacidos en Japón en el 2006.
Veintitrés bebés concebidos por FIV murieron después del parto. La cifra fue tan
baja que el equipo no pudo medir si la técnica elevaba o no la mortalidad
infantil.
Uno de cada cinco de estos bebés tenía bajo peso al nacer, a diferencia de uno
de cada seis bebés nacidos por parto natural. Pero la diferencia no fue
estadísticamente significativa tras ajustar la edad materna, la edad gestacional
del bebé al nacer y otros factores.
Un 2 por ciento de los bebés de cada grupo desarrollaron malformaciones. Si bien
existen algunas evidencias de que la FIV causa ciertos defectos congénitos, el
equipo explicó que el estudio no incluyó información específica sobre las
malformaciones de los bebés.
Ambos grupos tuvieron el mismo riesgo de nacer con baja talla para la edad
gestacional, mientras que la relación varones-mujeres nacidos vivos fue la misma
en los dos grupos.
Estos resultados no prueban que los bebés concebidos por FIV sean más propensos
a tener problemas. Además, la reducida cantidad de muertes infantiles y defectos
congénitos significa que no se pueden definir "aumentos pequeños a moderados" de
esos riesgos.
De todos modos, el 5 por ciento de las mujeres embarazadas por FIV desarrolló
placenta previa, a diferencia del 1,5 por ciento de las mujeres que concibieron
naturalmente.
Este trastorno es una complicación que aparece en el segundo o el tercer
trimestre de gestación y puede causar sangrado vaginal e interferir con el
parto.
Según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, ocurre en una de
cada 200 mujeres, siendo más frecuente en las mujeres con más de un hijo, las
que tuvieron una cesárea previa, las que fueron operadas del útero o quedaron
embarazadas de mellizos o trillizos.
Fuente: Fertility and Sterility
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Año XI, N° 164, Marzo 2010