Controlar los embarazos de alto riesgo con un tipo de prueba por ultrasonido podría prevenir algunas muertes fetales y de recién nacidos, sugirió un nuevo estudio.
La tecnología analizada fue el ultrasonido Doppler obstétrico,
que mide el flujo sanguíneo por el cordón umbilical. Resultados anormales
indican que el feto estaría bajo estrés.
La técnica siempre se usa en el tercer trimestre para controlar los embarazos de
alto riesgo, que pueden presentar complicaciones como bajo crecimiento fetal o
enfermedades maternas, por ejemplo, hipertensión, cardiopatías o insuficiencia
renal.
Aun así, se desconocen sus beneficios. Y a algunos les preocupa que los
resultados anormales empujen a los médicos a hacer intervenciones innecesarias
como, por ejemplo, una cesárea.
Pero la nueva revisión revela que en 16 estudios sobre más de 10.000 embarazos
de alto riesgo, el uso del Doppler estuvo asociado con un 29 por ciento menos
muertes de fetos y recién nacidos.
El feto o el recién nacido murió en el 1,7 por ciento de los embarazos sin
control por ultrasonido, comparado con el 1,2 por ciento de las gestaciones
controladas con esa técnica.
La diferencia se explicaría por un mejor uso de la cesárea y la inducción del
parto, opinó el equipo de Zarko Alfirevic, de la University of Liverpool, en el
Reino Unido.
El estudio apareció en la revista Cochrane Database of Systematic Reviews, de
Cochrane Collaboration, una organización internacional que evalúa
investigaciones médicas.
Alfirevic dijo a Reuters Health que las evidencias respaldan el uso del Doppler
en los embarazos de alto riesgo, cuando la madre tiene hipertensión o el feto es
anormalmente pequeño. En esos casos, el bebé no recibiría nutrientes y oxígeno
suficientes a través de la placenta.
En la práctica, el ultrasonido Doppler se recomendaría también para las mujeres
diabéticas o con embarazos prolongados (más de 42 semanas). Pero aún no hay
evidencias sólidas de que este tipo de control traiga beneficios a esas
pacientes.
Sin embargo, algo está claro: el ultrasonido Doppler no es necesario en
embarazos saludables. "No hay evidencias que sugieran usarlo en embarazos de
bajo riesgo", dijo el autor.
Fuente: Cochrane Database of Systematic Reviews
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Año XI, N° 163, Febrero 2010