Medios en Estados Unidos informaron que el golfista Tiger Woods fue fotografiado en una clínica de rehabilitación sexual en la que, según dijeron, estaría siendo tratado.
La clínica en cuestión es el Centro de Rehabilitación de
Adicciones de Pine Grove, en Mississippi, uno de los mayores complejos de
tratamiento para trastornos psiquiátricos y adicciones de EE.UU.
Si los informes son ciertos, Tiger Woods no sería la primera celebridad que se
somete a un tratamiento para "curar" una adicción sexual.
El término fue escuchado por primera vez con el actor Michael Douglas en los
años '90.
Más recientemente, el cómico y locutor británico Russell Brand admitió en su
autobiografía haber tenido relaciones sexuales con "innumerables" mujeres,
incluidas prostitutas, y haberse sometido a un tratamiento para su adicción
sexual.
Y David Duchovny, el ex protagonista de la serie de televisión "Expedientes X",
admitió en 2008 haber sido internado "de forma voluntaria en un centro de
tratamiento para adicción sexual".
Es un hecho que las clínicas para tratar este "trastorno" existen. Y también es
un hecho que en países como EE.UU.y el Reino Unido varios miles de individuos
-principalmente hombres- gastan enormes sumas de dinero en estos centros de
tratamiento.
En Inglaterra, se cree que una de las principales clínicas privadas para tratar
adicciones, la Priory, cobra alrededor de US$25.000 por un tratamiento con
internamiento de 28 días.
¿Compulsión real?
LOS SIGNOS DE ADICCIÓN
- Sentir que su conducta está fuera de control
- Estar consciente de las consecuencias y seguir haciéndolo
- Llevar a cabo actividades peligrosas o de alto riesgo de forma persistente
- Usar fantasías sexuales para enfrentar situaciones difíciles
- Necesitar cada vez más actividad sexual
- Experimentar cambios intensos de ánimo
- Pasar cada vez más tiempo pensando y planeando actividades sexuales
- Descuidar otras ocupaciones por la actividad sexual
Pero ¿es la adicción sexual un trastorno real?
Para muchos expertos sigue siendo muy difícil tomar con seriedad el término.
Hasta ahora la adicción sexual no ha sido reconocida como un trastorno en la "biblia"
de los psiquiatras en muchos países del mundo: el Manual Diagnóstico y
Estadístico de Trastornos Mentales (DSM), publicado por la Asociación
Psiquiátrica Estadounidense.
El DSM no considera que la adicción sexual es una "compulsión", porque una
compulsión, dice el manual, no es algo que brinde placer a una persona.
Para quienes lo sufren y para sus parejas, sin embargo, la adicción sexual puede
ser devastadora.
En el Reino Unido, organizaciones como Relate, que asesora sobre problemas de
relación y pareja, afirma que "la adicción sexual es un término usado para
describir cualquier actividad sexual que el individuo sienta "está fuera de
control".
Esto puede incluir relaciones sexuales con una pareja, ver pornografía,
masturbación, visitar a prostitutas o varias otras actividades sexuales, dice
Relate.
"Aunque muchas de estas actividades no causan problemas para la mayoría de la
gente, un adicto sexual se siente obligado a involucrarse en esa actividad
elegida, a pesar de los problemas que pueda causar en su relación", agrega.
El Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido también ha tomado con
seriedad el trastorno y lo compara con otras adicciones como el alcohol y las
drogas.
Cóctel de sustancias
"Durante el acto sexual nuestro organismo libera un poderoso coctel de
sustancias químicas que nos hacer sentir bien", le explicó a la BBC Paula Hall,
psicoterapeuta especializada en relaciones.
"Algunas personas se hacen adictas a estas sustancias y se obsesionan con tener
su siguiente "dosis" en su próximo acto sexual. E igual que con otras
adicciones, el organismo puede habituarse a estos compuestos, así que el
individuo necesita tener cada vez más actividad sexual", agrega.
Entre estas "dosis altas" de actividad sexual, dice la experta, están las
caídas, en las que el individuo puede sentirse avergonzado y culpable, con
remordimientos y ansiedad.
Aunque la persona que sufre adicción sexual puede sentir que está sola, no es
así.
Cálculos "conservadores" afirman que entre 3% y 6% de la población experimenta
adicción sexual, pero los expertos creen que el número real es mucho más alto
porque el adicto sexual no suele pedir ayuda.
Pero tal como señalan los expertos, si el individuo o su pareja reconocen algún
signo de adicción sexual es importante pedir ayuda porque el problema no va a
desaparecer solo.
La mejor forma de salir del trastorno, dicen los expertos, es con la ayuda de un
especialista que le ayude a entender lo que está ocurriendo y a tomar pasos
adecuados para lograr una vida sexual sana.
Fuente: BBC
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Año XI, N° 163, Febrero 2010