Los índices de supervivencia son similares a los de las personas que reciben trasplantes de órganos de donantes fallecidos, muestra un estudio.
A las personas que sufren de enfermedad renal podría irle
igual de bien al recibir tratamiento en la casa que sometiéndose a un trasplante
de riñón de un donante fallecido, ha encontrado una investigación reciente.
Investigadores de Canadá realizaron un estudio de seguimiento de doce años con
1,239 pacientes que habían recibido un trasplante de riñón de un donante muerto
o que recibían hemodiálisis nocturna en el hogar.
El estudio encontró que los pacientes que recibieron el tratamiento en el hogar
tenían índices de supervivencia similares a los que recibieron trasplantes.
En la hemodiálisis nocturna en el hogar, la sangre del paciente se limpia de
toxinas que normalmente serían eliminadas por los riñones durante el sueño. Los
tratamientos duran de seis a ocho horas, más que en un centro convencional de
diálisis, hasta siete noches por semana.
Los índices de supervivencia de los que recibieron un trasplante de un donante
renal vivo fueron mejores que para la diálisis en casa y los recipientes de
donantes fallecidos, según el estudio, que aparece en la edición de septiembre
de la revista Nephrology Dialysis Transplantation.
La hemodiálisis nocturna en el hogar podría ser "un puente hasta el trasplante"
o una "alternativa adecuada" para el trasplante si el paciente tiene un riesgo
demasiado alto para un trasplante o no puede encontrar un donante apropiado
debido a las continuas escaseces, anotaron los autores del estudio en un
comunicado de prensa de la Red Universitaria de Salud.
"Este estudio me permite responder en realidad a lo que mis pacientes me han
preguntado durante más de una década: '¿Qué significa la hemodiálisis nocturna
en el hogar para mi esperanza de vida?'. Ahora puedo decirles que esta opción
específica de diálisis es tan buena como obtener un trasplante de un donante
muerto", declaró en el comunicado de prensa el Dr. Christopher Chan, director
médico de hemodiálisis en el hogar del Hospital General de Toronto y profesor
asociado de la Universidad de Toronto.
En el estudio, los investigadores tomaron en cuenta la edad, al raza, si el
paciente era diabético o no, y la duración del tratamiento con diálisis
convencional en un centro, usando datos del Sistema de Datos Renales de EE. UU.
En el transcurso de doce años, 14.7 por ciento de los pacientes de hemodiálisis
nocturna en el hogar murieron, frente a 14.3 por ciento de los pacientes de
trasplantes de donantes fallecidos y 8.5 por ciento de los pacientes que habían
recibido trasplantes de donantes vivos, encontró el estudio.
Aunque investigaciones previas han mostrado que los pacientes que recibían
trasplantes tenían mejores índices de supervivencia que los que recibían
diálisis, estos hallazgos muestran que las diálisis largas y frecuentes
provistas mediante los tratamientos nocturnos tal vez tengan una ventaja sobre
la diálisis convencional, dijo Chan.
Tras probar la diálisis convencional, Florence Tewogbade, de 27 años, cambió a
la hemodiálisis en el hogar en abril de 2008. "Cambió mi vida", aseguró
Tewogbade en el comunicado de prensa. "Ahora puedo trabajar, ir a la
universidad, esperar con ansias el futuro y ser independiente".
Según el estudio, Canadá tiene uno de los índices de donación de órganos más
bajos entre los países desarrollados. De los 4,195 canadienses en la lista de
espera para trasplante, 71 por ciento necesitaba un riñón.
Cerca del dos por ciento de las personas en la lista de espera morirá mientras
espera un donante, según el estudio.
Fuente: Nephrology Dialysis Transplantation
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Año X, N° 158, Septiembre 2009