Es una infección generalmente asintomática, pero triplica el riesgo de contraer HIV. Durante el embarazo, puede ser muy peligroso para el bebé.
Durante una relación sexual sin protección, el virus (HSV-1 o,
en la mayoría de los casos, HSV-2) entra al organismo y allí se mantiene,
generalmente sin dar síntomas. Si se manifiesta, produce unas características
ampollas cerca de la zona genital, que pueden desaparecer tan espontáneamente
como llegaron. Y como el virus, una vez que ingresó, se instala y permanece,
generalmente de por vida, en determinados momentos esas lesiones pueden
reaparecer.
Esas son las manifestaciones sensibles del herpes genital. Otros dato, difundido
recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es que en las
personas infectadas por HSV-1 ó HSV-2 el riesgo de padecer la infección por HIV
aumenta entre 2 y 3 veces.
Donde sí pueden ser muy serias las consecuencias de esta enfermedad, por cuyas
características silenciosas se presume que la mayoría de los infectados no sabe
que lo está, es en el bebé cuando la embarazada futura madre se halla infectada:
el 80% de estos bebés morirían si no reciben tratamiento; y los que sobreviven
pueden padecer secuelas a nivel neuronal.
En la OMS están preocupados por el crecimiento que viene teniendo esta
enfermedad en el mundo. El epidemiólogo George Schmid, de la Organización
Mundial de la Salud, junto con investigadores del Imperial College de Londres,
publicaron hace poco los resultados de un meta-análisis donde estimaron que, a
números de 2003, nada menos que 536 millones de personas en el mundo tienen el
HSV-2 ( siglas de Herpes simplexvVirus ) entre la población de 15 a 49 años de
edad, y que hay más de 23 millones de infectados nuevos cada año.
En los países de Europa Occidental, donde hallaron el menor grado de
prevalencia, un 20% de las mujeres y un 13% de los varones de este rango de edad
están infectados. En algunos países del África subsahariana las cifras de
prevalencia superan la mitad de la población, y en las mujeres alcanza el 70%.
En el continente americano se considera que el HSV-2 afecta a una de cada 4
mujeres y uno de cada 5 hombres. Parecen cifras realmente altas por donde se las
mire.
Desactivación y reactivación
La infección se manifiesta por brotes, que pueden ser aislados, recurrentes o
simplemente, no existir. No existe una "evolución natural" y universal de estas
manifestaciones cutáneas, que se presentan como un grupo de pequeñas ampollas
localizadas en la zona genital o sus inmediaciones. Cuando se rompen son
dolorosas, y pueden tardar tres o cuatro semanas en curarse.
Según el doctor Sergio Provenzano, la virulencia de las lesiones del herpes
genital "tiene que ver con el estado imunológico del paciente", ya que "pueden
aparecer cuando bajan las defensas. Hay dermatólogos, incluso, que relacionan
los episodios de recurrencia con factores como el estrés, obviamente cuando
existe el factor determinante que es la infección..
El virus HSV-1, menos frecuente que el 2, tiende a producir estas lesiones en el
área de la boca.
En el propio manual de Tratamiento de Infecciones de Transmisión Sexual editado
por la OMS se sugiere el tratamiento con antivirales (aciclovir, valaciclovir,
famciclovir) apenas se manifiestan estas lesiones. Este tratamiento sería eficaz
para hacer que estas desaparezcan; pero no cura la infección, que se mantiene de
por vida, ni cambia el curso de la enfermedad, ni tampoco puede prevenir la
aparición de nuevas lesiones más adelante. Por lo tanto hay otros esquemas de
tratamiento cuando las lesiones se vuelven recurrentes.
En las personas infectadas a la vez por HIV y HSV, las llagas de herpes suelen
ser más severas y extendidas, y las dosis de tratamiento deben ser mayores para
poder ser efectivas.
Las mujeres y el embarazo
El relevamiento de la OMS demostró que las cifras de mujeres infectadas es
significativamente mayor que la de varones (315 millones de un total de 536,
casi un 60%). Esto tiene una clara lectura: ellas son más vulnerables,
presumiblemente por las características anatómicas de la mucosa vaginal.
El gran riesgo de contraer una infección por herpes se da sobre todo en el
embarazo, tanto peor cuanto más cerca del parto. Porque es en ese momento en que
el bebé tiene mayores posibilidades de contraer el herpes neonatal, cuyas
consecuencias pueden ser las que se mencionaban al principio. Para estos casos
las recomendaciones de la organización inmternacional pasan por la
administración de aciclovir a estas mujeres, apenas aparecen las lesiones.
Pero afortunadamente el riesgo de que las mujeres con herpes recurrente (es
decir, que ya lo han contraído hace tiempo y en todo caso presentan brotes
periódicos) transmitan la enfermedad al bebé, según se señala en el mismo
documento, no es significativo.
¿Se puede prevenir el contagio? El preservativo correctamente utilizado es
siempre la medida más eficaz para la prevención de las enfermedades de
transmisión sexual. En el herpes genital también es un factor de seguridad, pero
como el virus puede alojarse en las lesiones que se hallan alrededor de la zona
genital o, como se señala en la página web del Centro de Control de Enfermedades
estadounidense (CDC), incuso en áreas de la piel de la persona infectada que
parecen sanas (y que tal vez no saben que lo padecen), el uso del preservativo
no es en estos casos 100% seguro.
"Es contagioso en el momento en que están las vesículas rotas", momento en el
cual existen tratamientos para reepitelizar la piel, indica Provenzano. Con
respecto a los preservativos femeninos, resultan cada vez más cómodos y
funcionales, aunque su eficacia aún no está tan rigurosamente probada en ensayos
clínicos como la del preservativo masculino.
Cabe aclarar que todo intento de prevención de enfermedades de transmisión
sexual puede ser en vano si la mujer espera que sólo el varón tome la iniciativa
de cuidarse. El diagnóstico del herpes genital se realiza en base a los
síntomas: el CDC reconoce que existen análisis de laboratorio para detectar el
virus en la sangre, "pero sus resultados no siempre son del todo claros".
En las personas infectadas, el tratamiento con antivirales reduce las
manifestaciones de la enfermedad y también la eliminación de virus, pero no se
sabe a ciencia cierta en qué medida. De modo que no es posible asegurar que los
pacientes en tratamiento con estas drogas estén libres de poder transmitir el
HSV, cuyos mayores riesgos, en resumen, son la mayor vulnerabilidad al virus del
sida, la molestia causada por las lesiones recurrentes y, en las embarazadas que
lo contraen con proximidad al parto, un grave riesgo para el futuro bebé.
Fuente: lanacion.com
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Año IX, N° 149, Diciembre 2008