Los hombres más delgados durante la mediana edad tienen alto riesgo de padecer osteoporosis, confirmó un nuevo estudio.
Los hombres más delgados durante la mediana edad tienen alto
riesgo de padecer osteoporosis, confirmó un nuevo estudio.
El equipo dirigido por Haakon E. Meyer, de la Universidad de Oslo, en Noruega,
señaló que bajar peso entre los 40 y los 70 años eleva el riesgo de
osteoporosis, mientras que engordar lo reduce.
"Aunque subir de peso y ser obeso beneficiaría al esqueleto, se recomienda
mantener un peso estable y saludable", escribió el equipo.
"Al considerar intervenciones para adelgazar, se deberían contrarrestar sus
efectos sobre el riesgo de desarrollar osteoporosis y sufrir fracturas",
añadieron los autores.
Adelgazar y ser delgado son dos factores de riesgo conocidos de esta enfermedad
debilitante de los huesos, indicó el equipo en American Journal of Epidemiology.
Para comprender los efectos a largo plazo del peso corporal y su modificación en
los hombres, el equipo estudió datos de 1.476 varones a los que se les habían
realizado pruebas diagnósticas en Oslo y Tromso, Noruega, en la década de 1970 y
nuevamente en el 2000 y el 2001.
Los hombres en Oslo tenían entre 47 y 49 años al momento del primer estudio y
entre 75 y 77 en el segundo control; los hombres de Tromso tenían entre 20 y 50
años en el primer estudio y entre 47 y 76 años en el segundo control.
El equipo halló que el índice de masa corporal (IMC) en el primer control
diagnóstico estuvo asociado con la densidad mineral ósea (DMO) en el segundo
control. El IMC es una medida estándar de sobrepeso y delgadez.
Entre aquellos que habían adelgazado un 10 por ciento o más de su peso corporal
entre ambos controles, el 15,1 por ciento tenía osteoporosis, a diferencia del
0,6 por ciento de los que habían aumentado un 10 por ciento o más de su peso.
Los autores observaron que entre los participantes con un IMC en la cuarta
categoría más baja al inicio del estudio, el 31 por ciento desarrolló
osteoporosis si habían adelgazado un 5 por ciento o más de su peso corporal, a
diferencia del 4 por ciento de los que habían engordado un 5 por ciento o más.
Los cambios de peso pueden alterar a los huesos por varios mecanismos, como el
estrés óseo que produce la carga muscular y mecánica, los cambios hormonales que
alteran el metabolismo o las modificaciones en los hábitos alimentarios.
El equipo no logró analizar el riesgo de fractura de cadera entre los
participantes, pero aseguró que "en las personas con un IMC por debajo de 25
aumenta el riesgo".
Los autores opinan que se necesitan más estudios sobre los efectos a largo plazo
del peso corporal y sus cambios en el riesgo de sufrir fracturas de cadera.
Fuente: American Journal of Epidemiology, 15 de agosto de 2008
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Año IX, N° 146, Septiembre 2008