Un nuevo sistema de autoprotección integral específico para profesionales de la salud, huye del mito de la defensa personal y aboga por el estudio de técnicas físicas y psíquicas que permitan una seguridad efectiva.
Los últimos datos ofrecidos por la Organización Mundial de la
Salud en referencia a las agresiones sufridas por el personal sanitario no dejan
lugar a la duda. Según este organismo, una cuarta parte de la violencia en el
lugar de trabajo la sufren los profesionales que trabajan en el ámbito
sanitario. En concreto, 16.000 médicos españoles sufrieron agresiones a lo largo
de 2007 (un 10 por ciento del total) y el 50 por ciento ha sido insultado y/o
amenazado alguna vez.
El fenómeno, lejos de remitir, va en aumento y, hasta la fecha, todas las
políticas que se han llevado a cabo para paliar este tipo de situaciones inciden
casi únicamente en el aumento de las tareas de vigilancia en lugares sensibles
como salas de espera o entradas de urgencias. Cada vez con más frecuencia se
recurre a la instalación de videocámaras y a la contratación de vigilantes de
seguridad. Este tipo de medidas pueden ser útiles en determinadas ocasiones por
su poder disuasorio pero no pueden llegar a todos los lugares a los que
deberían, ya que ni cámaras ni vigilantes pueden estar presentes en consultas,
habitaciones o salas de curas donde vulnerarían el derecho a la intimidad de los
pacientes.
Protección integral
Muchos colectivos profesionales que se enfrentan a estas situaciones de riesgo
han optado en los últimos años por aprovechar las ofertas de gimnasios y
preparadores físicos para aprender conceptos de defensa personal y hacer frente
a las posibles agresiones. Sin embargo, teniendo en cuenta la perspectiva
sanitaria del trabajo que se realiza en centros de salud u hospitales este
enfoque pierde validez.
En los últimos meses ha visto la luz el primer manual sobre autoprotección en el
ámbito laboral dirigido específicamente al personal sanitario y ha suscitado la
atención de facultades de medicina, centros de salud y áreas de formación
sanitaria. La gran novedad de este sistema, bautizado como AIPS (Autoprotección
Integral del Personal Sanitario), reside en el diseño de una formación completa
y exhaustiva para el profesional sanitario, para que éste sea capaz de
reconducir cualquier situación de crisis de violencia mediante el aprendizaje de
habilidades físicas y psíquicas, así como de unos protocolos de actuación y
medidas de seguridad para la realización de sus funciones diarias. La clave del
sistema AIPS es que el profesional se proteja al tiempo que protege al paciente
o familiar que le agrede, al resto del equipo, a terceros y al entorno.
La formación en el sistema AIPS nace de un arduo trabajo de investigación por
parte de CIFE Academia, una empresa barcelonesa de seguridad y formación,
pionera en el desarrollo de actividades y módulos profesionales de formación
básica, reciclaje, perfeccionamiento y especialización en autoprotección,
protección y seguridad de diferentes colectivos profesionales. Sus responsables
son Álex Esteve, experto en autoprotección y seguridad, y Vanessa Adán,
diplomada en enfermería. Ambos son directores de CIFE Academia y han trabajado
durante el último año y medio en el análisis de las agresiones más comunes y de
los principales errores en la gestión de dichos episodios violentos contra los
profesionales de la salud. El resultado es un libro de texto capaz de
complementar y mejorar los conocimientos y recursos ya existentes ante dichas
situaciones, solucionar el gran vacío existente en el que se considera un
momento clave: el instante en que la acción violenta se está llevando a cabo, y
proporcionar una formación específica en riesgos laborales que permita, sobre
todo, proteger aprendiendo a protegerse. Precisamente por eso, los responsables
del Sistema AIPS creen que está fuera de lugar hablar de artes marciales o de
defensa personal. Como explica Vanessa Adán, "no es eso lo que los profesionales
de la salud necesitamos, éstas se basan en la competición, el deporte o el
combate sin tener en cuenta para nada lo que le pase al otro, y además necesitan
años de entrenamiento".
Así pues, el objetivo del Sistema AIPS es prevenir las situaciones de violencia.
Su aprendizaje capacita al profesional sanitario para dar una respuesta adecuada
a cada situación mediante el aprendizaje de todas y cada una de las
circunstancias que intervienen en una situación de violencia.
Problemas de registro
La formación en el sistema AIPS parte de una correcta interpretación de toda la
información que el profesional recibe y por eso promueve la creación de un
registro con todo tipo de situaciones conflictivas vividas en los centros de
salud, servicios de urgencias, etc., para que su estudio y análisis ayude a
descifrar las señales de violencia y prepare al agredido para afrontarla de
manera correcta y profesional.
Para la elaboración de su manual, CIFE Academia ha investigado durante más de un
año en todo tipo de centros asistenciales y ha descubierto que muy pocas veces
se registra la información de las agresiones o que, en cualquier caso, el
registro se hace de manera muy superficial. Para intentar solventar este escollo
administrativo, otro de los proyectos que ya tiene en marcha CIFE Academia es la
programación de un software de gestión para el registro exhaustivo de las
situaciones violentas en los centros asistenciales.
Uno de los pilares sobre el que se fundamenta el sistema AIPS es la
comunicación. Como base de las relaciones humanas y desde el punto de vista
psicológico, la comunicación es el vehículo más útil para averiguar lo que le
ocurre a una persona, ya sea a través del lenguaje verbal, corporal y gestual, y
de la relación de todos los anteriores con el entorno que rodea al individuo.
Una correcta utilización de las estrategias comunicativas no sólo ayuda a
predecir una situación de violencia sino a afrontarla con garantías de una
resolución satisfactoria.
Más vale maña que fuerza
El sistema AIPS también centra parte de su formación en las habilidades físicas
que hay que dominar en el momento en que la agresión se está llevando a cabo.
Para ello trabaja a fondo la biomecánica de reconducción del cuerpo humano en
una situación de crisis, sin olvidar nunca que el objetivo no es sólo protegerse
si no proteger al paciente. Las habilidades físicas más importantes que un
profesional sanitario debe conocer se basan en la naturalidad del movimiento, el
posicionamiento, la distancia y la relación equilibrio-desequilibrio. El control
de estas áreas biomecánicas hace que no se pueda depender de la fuerza para
poder controlar una situación en la que el agresor, a priori, lleva ventaja.
Uno de los puntos más llamativos en los que incide el manual de CIFE Academia
tiene que ver con las estrategias de seguridad en el diseño y estructura del
entorno asistencial. Como reconoce Álex Esteve, "en prácticamente todas las
consultas de un centro de salud el mobiliario está mal diseñado y casi nunca se
estudia el entorno espacialmente. En la mayoría de los centros de atención
primaria de nuestro país la mesa está frente a la puerta de la consulta y la
silla del médico junto a la pared mientras que la del paciente se encuentra
junto a la puerta y le permite dejar atrapado al profesional sanitario en caso
de agresión".
La misma lógica puede y debe aplicarse en el caso de ciertas áreas de trabajo
que se consideran rutinarias y que por ello hacen disminuir la atención de los
profesionales. Cómo se debe colocar el médico para realizar una exploración en
un box de urgencia o cómo y dónde debe estar el instrumental médico para evitar
que el posible agresor lo utilice contra el profesional son algunos de los
detalles que se pasan por alto en el momento de prevenir una crisis violenta.
Conocer y utilizar la ley
El sistema AIPS también dedica parte de su formación al marco legal vigente en
materia de agresiones a profesionales de la salud. Este apartado sirve para
enseñar a los trabajadores una serie de herramientas que podrán utilizar en caso
de necesidad.
Según precisa Vanessa Adán, "aunque no estemos en la realidad judicial que nos
gustaría, conocer los pasos con los que se pone en marcha un procedimiento
judicial es la única vía que tenemos por el momento de hacer llegar a los
agresores que hay tolerancia cero frente a las agresiones".
El verdadero secreto del éxito del Sistema AIPS reside en su vocación integral,
una formación completa que abarca cada una de las áreas que intervienen en las
situaciones de violencia y que proporcionan una seguridad efectiva y no parcial,
como ocurre con el aprendizaje de técnicas de defensa personal, la instalación
de cámaras de videovigilancia o la contratación de personal de seguridad.
En palabras de Álex Esteve, "definimos la seguridad efectiva como la suma de
medios, protocolos, habilidades y experiencias que aportan al profesional la
capacidad de adaptarse y estar preparado en todo momento para prever y
reconducir cualquier situación de violencia con la máxima eficacia y
profesionalidad, consiguiendo a su vez salvaguardar la integridad física,
psíquica, jurídica y laboral de cualquier miembro de un equipo sanitario, de los
pacientes y de terceras personas".
El sistema AIPS también ha sido sintetizado en un protocolo de prevención,
protección, atención y seguimiento de las agresiones a los profesionales
sanitarios (protocolo Pasaps) que siguiendo la filosofía integral del AIPS trata
por primera vez del antes, el durante y el después de la agresión, y se
diferencia del resto de protocolos ante agresiones que existen en España que tan
sólo tratan el después.
Principales repercusiones
Parte de la labor llevada a cabo por CIFE Academia para la elaboración de su
manual se ha visto reflejada en un listado que recoge y analiza las principales
repercusiones que la violencia está provocando en el medio sanitario. En el
paciente que se ve envuelto en crisis violentas aumenta la desconfianza y el
rechazo a los tratamientos, ya que se deteriora su relación con el profesional
sanitario, hace aumentar la estigmatización del enfermo mental y provoca con
ello un aumento de ingresos judiciales o involuntarios. El profesional
sanitario, por su parte, percibe el riesgo para su salud, se desmotiva, sufre
una actitud negativa hacia su trabajo y disminuye su productividad; todo ello
hace aumentar el número de bajas laborales, de las rotaciones de personal y de
las jubilaciones anticipadas.
Diferentes tipos de golpes y agresiones que el profesional debe prevenir
El manual del sistema AIPS dedica uno de sus capítulos a las agresiones físicas
que puede sufrir un profesional. Se engloban aquí los golpes de todo tipo, desde
cualquier posición y con cualquier parte del cuerpo. En un conjunto de imágenes
se observan tres tipos de golpes: con la cabeza desde la cama (a pesar de
encontrarse el paciente atado), con el puño y el codo, y con las piernas desde
una silla.
Tipos de agarres, posibilidad de agresiones armadas y autolesiones
Los agarres de todo tipo, con cualquier parte del cuerpo y en cualquier
posición, son una de las agresiones más comunes que se producen en el medio
sanitario. El sistema AIPS intenta recoger todos los tipos de agarres a los que
el profesional sanitario puede enfrentarse para preparar una protección
específica. Las situaciones más comunes pasan por los agarres de muñecas, de los
dedos, del cuerpo, del cuello, del pelo y de distintas partes de la ropa. La
biomecánica de reconducción del cuerpo humano puede ayudar a entender cómo
evitar este tipo de situaciones a través de sencillas técnicas de
posicionamiento, movimiento corporal, desplazamientos, desequilibrios,
incorporaciones, métodos de bloqueo, escapes o contenciones físicas momentáneas.
Otro de los puntos clave del capítulo dedicado a las habilidades físicas incide
en la prevención de las agresiones armadas que también pueden provocar una
situación de autoagresión por parte del paciente con el arma en cuestión.
Cualquier objeto al alcance de un paciente agresivo puede desencadenar una de
estas crisis: bolígrafos, bisturíes, llaves, teléfonos móviles, sillas, etc.
El sistema AIPS en la universidad
El sistema AIPS lleva casi un año impartiéndose en nuestro país (N de la R:
se refiere a España), sobre todo gracias a los talleres que el área
científica de Laboratorios Menarini está poniendo en marcha para médicos de
urgencias en formatos reducidos de cinco horas. Jordi Abad, director de esta
área, explica que "la aceptación por parte del personal sanitario es increíble
porque rompe todos los clichés sobre este tipo de cursos y su vocación
eminentemente práctica consigue que los alumnos participen activamente y
respondan muy bien a todos sus conceptos".
Por otra parte, el sistema AIPS ya es universitario, puesto que la Escuela de
Enfermería, Fisioterapia y Nutrición Blanquerna, de la Universidad Ramón Llull,
de Barcelona, lo ofrece en su área de formación continuada interdisciplinar como
curso de 20 horas que equivalen a dos créditos de libre elección; además, está
abierto a todos los profesionales de las ciencias de la salud. También la
Universidad de Barcelona lo ha incluido recientemente en su Máster en
Drogodependencias.
A escala internacional la realidad de las agresiones al personal sanitario no
dista demasiado de la española; por eso CIFE Academia trabaja ya en Alemania,
Canadá, Estados Unidos, Japón y Francia para implantar su sistema. En las
últimas semanas se ha puesto en marcha en Francia el primer curso para
formadores de AIPS adaptado a la normativa gala. Además, el manual ya ha sido
traducido al inglés para su estudio en países anglosajones.
En la práctica
En los talleres de formación que ha puesto en marcha el área científica Menarini
para personal sanitario en servicios de urgencias se representan diferentes
situaciones violentas en consultas o salas de espera. En la secuencia un
profesional intuye que corre peligro y esquiva el golpe colocándose con
facilidad en una posición estratégica para poder desequilibrar al paciente,
alejándole del resto de personas y protegiéndole a su vez en el momento de la
caída.
Fuente: Diario Médico
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Año IX, N° 146, Septiembre 2008