El tratamiento con alopurinol ha conseguido normalizar las cifras tensionales en adolescentes con hiperuricemia e hipertensión arterial.


Los niveles altos de ácido úrico están asociados con la hipertensión en humanos, según un estudio del Colegio Baylor de Medicina en Houston (Estados Unidos) que se publica en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA). El estudio muestra cómo el alopurinol, utilizado para reducir la presencia de este subproducto metabólico, consiguió que la presión sanguínea volviera a los valores normales en adolescentes con hipertensión arterial.

El ácido úrico se acumula cuando el organismo lo produce en grandes cantidades o no puede eliminarlo. Es un subproducto de desecho derivado del proceso metabólico de la alimentación. El exceso de este componente químico causa gota. En el estudio, los investigadores utilizaron el fármaco alopurinol con el objetivo de reducir los niveles elevados de ácido úrico. Este medicamento se utiliza para tratar la gota, pero los investigadores creen que podría utilizarse para la hipertensión.

Los autores del trabajo, dirigidos por Daniel Feig, trataron a adolescentes recién diagnosticados con hipertensión y niveles elevados de ácido úrico en sangre con el medicamento. En el estudio, la mitad de los 30 chicos participantes pasaron por un tratamiento con allopurinol dos veces por semana durante un periodo de 28 días antes de recibir el tratamiento opuesto durante otras cuatros semanas.

El tratamiento no sólo redujo los niveles de ácido úrico, también disminuyó la presión sanguínea en la mayoría de adolescentes. En realidad, Feig señala que la presión sanguínea disminuyó a los niveles normales en 20 de los 30 pacientes tratados cuando tomaban alopurinol. Por el contrario, sólo 1 de los adolescentes tuvo la presión sanguínea normal cuando recibió placebo.

"Esto está lejos de ser una intervención terapéutica adecuada para la hipertensión pero los descubrimientos indican un primer paso para comprender el mecanismo de la enfermedad", señala Feig. Según el investigador, no se puede prevenir una enfermedad hasta que se conocen sus causas y el estudio está en camino para descubrirlas.

Estudios en modelos experimentales habían indicado que los niveles altos de ácido úrico podrían estar asociados con el desarrollo de hipertensión a través de un mecanismo conocido. Sin embargo, los investigadores necesitaban determinar si esto era cierto también en humanos.

Los efectos secundarios del medicamento pueden incluir nauseas, diarrea, vómitos, problemas hepáticos e incluso, aunque en raras ocasiones, síndrome de Stevens-Johnson. La gota es un trastorno que afecta a 1 de cada 3.000 personas, por lo que el riesgo es demasiado elevado si el medicamento se prescribe de forma habitual para la hipertensión, una afección que afecta a entre el 30 y el 35 por ciento de los adultos.

En la actualidad las terapias existentes son eficaces pero no resuelven el problema en todo el mundo. Los valores óptimos de presión arterial se consiguen sólo en el 40 por ciento de los pacientes tratados. Según los autores, conocer la causa de la hipertensión podría conducir a mejores tratamientos e incluso métodos de prevención.

Los estudios en animales indican que en los inicios de la enfermedad, el exceso de ácido úrico activa el sistema de renina-angiotensina del organismo, encogiendo los vasos sanguíneos y causando hipertensión. Con el tiempo, sin embargo, los vasos sanguíneos de los riñones se ven permanentemente afectados, lo que convierte la hipertensión en sensible a la sal o el sodio.




Fuente: JAMA


   Año IX, N° 146, Septiembre 2008