Con una minúscula muestra de saliva se consigue establecer, con una fiabilidad del 99,9 por ciento, la identidad genética de una persona.


En la sociedad actual existe la creciente necesidad de contar con pruebas genéticas de ADN, sobre todo cuando la persona involucrada es adoptada. De hecho, los padres adoptantes han manifestado tradicionalmente la indefensión que padecen cuando, por diferentes motivos, deben justificar su relación con un hijo adoptado, con las consecuencias sociales y legales que esto conlleva.

La posibilidad de disponer de un carné genético, que permita vincular a los hijos adoptados con sus padres adoptivos, evitaría este problema. Sensible a esta circunstancia, y con el objetivo de responder a la demanda de los padres adoptantes, la empresa Lorgen ha establecido un acuerdo con la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional (ADECOP), que representa a más de 3.500 padres, para facilitar su acceso a una prueba de ADN prácticamente infalible.

El acuerdo permite, entre otras cosas, que los padres adoptantes que integran ADECOP tengan un acceso más rápido, cómodo y directo a la prueba de ADN. Así, la empresa Lorgen, enviará a los padres que lo soliciten el material necesario para realizar esta sencilla prueba genética (obtención de muestras de ADN a partir de células epiteliales de la boca presentes en la saliva), responsabilizándose de recoger la muestra en sus propios domicilios y de remitir un certificado con los datos de identificación genética (con supervisión notarial), así como de mantener la confidencialidad de los datos aportados.

Para Miguel Góngora, presidente de ADECOP, “este acuerdo viene a resolver una situación de inferioridad de los padres adoptantes y de los hijos adoptados respecto al resto de la sociedad, puesto que nos posibilita contar con una prueba que garantiza la identificación genética y permite vincular a los hijos adoptados con sus padres adoptivos, y viceversa”.

Como reconoce Javier Valverde, director gerente de la empresa Lorgen, “el carné genético del niño adoptado es, en muchas ocasiones, la única posibilidad de certificar el parentesco no consanguíneo entre él y sus padres adoptivos”. Por eso, en situaciones trágicas, en las que se requiera su identificación (como en accidentes de avión o coche), éste va a ser posiblemente el único recurso capaz de demostrar legalmente la interrelación entre adoptados y adoptantes”.

De ahí que, a juicio del gerente de Lorgen GP, “la prueba de ADN en los hijos adoptados se haya convertido en una verdadera necesidad social”.

El test que Lorgen pone a disposición de los socios de ADECOP es un kit de toma de muestras de células de la boca (saliva) para identificación genética. Como explica José Antonio Lorente, director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada y Profesor de Medicina Legal, “de las muestras recogidas se pueden obtener datos genéticos que identifiquen a una persona con una probabilidad superior al 99.99 por ciento (tan sólo hay una posibilidad entre 100 millones de error para identificar positivamente a una persona, siendo éste el caso de los hermanos gemelos homocigotos)”.

Con este test no sólo es posible la verificación de la relación de afinidad familiar consanguínea entre dos personas (paternidad, maternidad, hermandad, etc.), sino la identificación de los menores adoptados y la relación con el ADN de los padres adoptantes, creando así una especie de “carné genético” que ante determinadas situaciones puede servir para certificar la relación de parentesco no consanguíneo. “Este certificado, avalado por una trayectoria de calidad en investigación e identificación genética, ofrece al cliente seguridad jurídica y tranquilidad personal”, explica Javier Valverde.

Para el Dr. Lorente, “la utilidad de este test genético es múltiple, siendo especialmente recomendable en todos aquellos casos en los que sea necesaria una identificación genética (paternidades, personas desaparecidas) y, muy especialmente, en los casos de hijos adoptados”. Esta certificación puede ser útil, por ejemplo, en el caso de que el hijo o los padres desaparezcan en viajes familiares, donde puedan haber dudas de identificación sobre el país de origen del hijo, además de aquellas situaciones en las que los hijos reclaman sus derechos civiles, tales como sucesión o filiación.

Tanto la prueba de ADN como el proceso de recogida y envío de los datos genéticos que se ofrece cumple todos los criterios de calidad, confidencialidad y rigor. Tal y como destaca José Antonio Lorente, “la toma de la muestra se efectúa ante testigos y es realizada por personal cualificado, analizándose toda la información, siguiendo todos los protocolos existentes y con el máximo rigor científico”.

A diferencia de lo que puede suceder con otras pruebas genéticas comercializadas, “la calidad está garantizada”, afirma Javier Valverde. En este sentido, el profesor Lorente insiste en que “la toma de muestras, la firma e identificación de los donantes de la muestra, el envío controlado y la calidad del laboratorio son los pilares que garantizan la máxima calidad y seriedad del proceso”.



Fuente: Europa Press


   Año IX, N° 142, Mayo 2008