Según la National Comprehensive Cancer Network, factores relacionados con la fatiga como el dolor, la angustia emocional, las alteraciones del sueño, la anemia, los problemas alimenticios, el nivel de actividad y las enfermedades, deben ser identificados y tratados.
El ejercicio parece beneficiar a los pacientes que sufren
problemas de fatiga relacionados con un cáncer durante y después del
tratamiento, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de
Bristol (Reino Unido) y publicado en The Cochrane Library, la publicación de la
Cochrane Collaboration.
Según constataron la doctora Fiona Cramp y su equipo, casi todos los pacientes
con cáncer sufren un problema de fatiga. Estos investigadores estudiaron la
literatura médica en la que se evaluaba el efecto del ejercicio sobre la fatiga
relacionada con el cáncer, un trabajo en el que analizaron un total de 28
estudios en los que participan cerca de 2.000 pacientes. Más de la mitad de
estos estudios estaban relacionados con mujeres con cáncer de mama.
Los investigadores destacaron que son "estadísticamente significativas" las
mejoras en los problemas de fatiga logrados con programas de ejercicio durante
la terapia contra el cáncer e incluso después. La mayoría de estos programas
eran de ejercicio moderado a intenso practicado dos o tres veces por semana.
A la vista de los resultados, el equipo de Cramp recomienda que el ejercicio sea
considerado como uno de los diversos componentes que deben figurar en la
estrategia para el manejo de la fatiga asociada al cáncer, que puede también
incluir otras intervenciones no farmacológicas entre las que se cuentan las
terapias psicológicas y sociales, el tratamiento del estrés, la terapia
nutricional y la terapia para combatir las alteraciones del sueño.
Fuente: Europa Press
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Año IX, N° 142, Mayo 2008