Científicos han usado por primera vez terapia genética para mejorar drásticamente la visión de pacientes aquejados con una rara forma de ceguera, en un resultado que expertos llamaron u gran avance para esa técnica experimental.
Cuatro de los seis pacientes jóvenes sometidos al tratamiento
tuvieron restaurada parte de su visión, reportaron el domingo equipos de
investigadores de Estados Unidos y Gran Bretaña. Dos de los voluntarios que
apenas podían ver movimientos de las manos pudieron leer unas líneas en unas
semanas.
"Es un logro fenomenal", dijo Stephen Rose, jefe de investigaciones de la
Fundación del Combate a la Ceguera, que ayudó a patrocinar un estudio hecho en
el Hospital Pediátrico de Filadelfia.
Según los expertos, si se logra éxito en números mayores la técnica tiene el
potencial de revertir ceguera causada por otros tipos de enfermedades oculares
hereditarias.
"Pienso que es increíblemente emocionante", dijo la doctora Jean Bennett,
profesora de oftalmología de la Universidad de Pensilvania y líder del estudio
en Filadelfia. "Es el inicio de una nueva fase de estudios".
Los resultados fueron publicados el domingo en la internet por la revista New
England Journal of Medicine para coincidir con presentaciones en una conferencia
médica en Florida.
Los dos equipos de científicos, trabajando por separado, probaron cada uno la
técnica en tres pacientes con una rara forma hereditaria de enfermedad ocular
llamada amaurosis congénita de Leber.
No existe tratamiento para esa enfermedad, que aparece en la infancia temprana y
causa una pérdida severa de la visión, especialmente por las noches.
Se estima que 2.000 estadounidenses padecen esa forma de la enfermedad que fue
blanco del estudio, dijo Bennett.
La terapia genética -que reemplaza genes defectuosos con una versión
normal- ha sido estudiada en humanos desde hace más de 15 años, con éxitos
limitados.
Ese campo de estudios sufrió un duro golpe en 1999 con la muerte de Jesse
Gelsinger, de 18 años, en un experimento para tratar una enfermedad hepática.
Algunos niños tratados por un mal inmunológico que los obliga a aislarse del
ambiente desarrollaron leucemia.
Fuente: AP
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Año IX, N° 142, Mayo 2008