El de colon es el segundo cáncer que más fallecimientos provoca en todo el mundo, y aunque su tasa de mortalidad ha descendido significativamente en los últimos 30 años, los investigadores no han dado aún con un biomarcador que permita pronosticarlo a tiempo, e incluso que sirva como diana para posibles tratamientos. Unas pequeñas moléculas del organismo, los llamados microRNAs, podrían cumplir este papel según nuevos resultados que publica la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).
En este trabajo, investigadores del Instituto Nacional del
Cáncer de EEUU comprobaron el papel que juegan estas pequeñas 'horquillas'
químicas en una muestra de 84 pacientes con cáncer de colon que habían sido
atendidos en una clínica de Maryland (EEUU). Sus conclusiones fueron
posteriormente validadas en otros 113 afectados por este tumor, estos atendidos
en Hong Kong.
Los científicos comenzaron por analizar las 84 muestras estadounidenses y las
compararon con un grupo de tejidos sanos, con la idea de hallar los microRNAs
que están presentes en el tejido canceroso, pero no en el sano. Esta primera
búsqueda les permitió identificar 37 microRNAs diferentes, cada uno de los
cuales es capaz de regular simultáneamente varios genes. Se trata de unas
pequeñas moléculas del llamado ADN mensajero (el ARN o RNA, en inglés), que
aunque apenas representan el 1% de todo el material genético del ser humano
están siendo estudiadas cada vez con más interés por su capacidad para regular
el ciclo celular.
En una segunda fase de la investigación, los científicos se centraron únicamente
en cinco de estas moléculas, las que más fuertemente se expresaban en los
tejidos cancerosos, y verificaron su presencia en el segundo grupo de 113
pacientes hongkoneses.
En el caso de uno de estos microRNAs, miR-21, los científicos dirigidos por
Aaron Schetter detectaron que las muestras con mayor actividad de esta molécula
correspondían a los pacientes con peor pronóstico y peores tasas de
supervivencia del grupo (en un porcentaje dos veces peor que el resto). Además,
los pacientes con elevados niveles de esta molécula mostraron una peor respuesta
al tratamiento estándar con quimioterapia. Así que aunque reconocen que éstos
son únicamente unos resultados preliminares, sospechan que este elemento podría
llegar a servir como un biomarcador de gran utilidad en el diagnóstico y
tratamiento del cáncer de colon.
Aunque los microRNAs han despertado una atención creciente en el campo de la
oncología en los últimos años, hasta el momento éste es el primer trabajo en
demostrar que sus niveles de expresión pueden estar relacionados con la
evolución del cáncer colorrectal. "Si la expresión aberrante de estos microRNAs
es la causa del proceso carcinogénico, entonces [estos mismos elementos] tendrán
implicaciones terapéuticas", apuntan en su trabajo.
De todos modos, Schetter reconoce que aún habrá que llevar a cabo nuevos
trabajos para conocer exactamente qué papel juega esa molécula, si realmente
tiene un papel causal en el proceso tumoral y, por tanto, si podría influir de
alguna manera en la respuesta al tratamiento o, incluso, al desarrollo de nuevos
fármacos.
Fuente: ElMundoSalud
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Año IX, N° 139, Febrero 2008