El agente infeccioso es conocido como leishmania chagasi. El vector que la propaga es el Lutzoma longipalpis. Se transmite a través de la picadura de un mosquito muy pequeño, el flebótomo, que opera de noche.


Entre los síntomas, puede presentarse fiebre, pérdida de apetito, pérdida de peso, palidez debilitamiento, tos seca y aumento de tamaño del abdomen (hígado y bazo). Es importante el diagnóstico y el tratamiento precoz para evitar posibles complicaciones graves y hasta la muerte. La Ley Nº 14465 establece que es una enfermedad de notificación obligatoria.
Ante los casos de Leishmaniasis visceral detectados en la vecina provincia de Misiones, el director de Programas del Ministerio de Salud de Corrientes, Juan Antonio Pascual, aclaró que “no creemos tener ningún inconveniente en este sentido. Hasta este momento para nosotros no es motivo de preocupación. Tenemos sí alertas en todas las zonas de frontera y se ha capacitado personal profesional para las tareas prevención”.
La subdirectora de Zoonosis y Control de Vectores, Karina Ramos, por su parte, explicó los detalles de esta enfermedad que afecta a las personas tanto como a la población canina, donde se inicia el ciclo de transmisión, constituyendo la principal fuente o reservorio de infección para los vectores.
“La enzootia canina por lo general precede en el tiempo a la presentación de los casos humanos –destacó la experta al momento de informar que- en Corrientes no se ha detectado hasta el momento ningún caso de Leishmaniasis visceral; aunque ya hemos tenido una experiencia importante de brote de Leishmaniasis cutánea (transmitida por animales silvestres), teniendo en cuenta que existen 16 departamentos que son endémicos, con 197 casos denunciados entre 1982 y 2006. En ese contexto, Bella Vista es el departamento de mayor prevalencia, con un 43,4%, seguido de Capital, con el 27,7% y San Cosme con el 7,3%”.


La capacitación es clave
En este marco, en lo que respecta a la Leishmaniasis visceral, en
la provincia se activaron los mecanismos de prevención, se trabaja en los municipios desde el punto de vista de la capacitación, tendiente a la detección y notificación inmediata de posibles casos, “sobre todo de parte de los veterinarios que son los que tienen el primer contacto con los animales afectados”, destacó Ramos.
También son muy efectivas las barreras sanitarias que se establecen en las zonas de frontera y el hecho de crear conciencia en la población de que hay que evitar los perros vagabundos, que son posibles reservorios de la enfermedad.
Entre otras actividades previstas, se tienen en cuenta disertaciones, charlas y debates dirigidos a médicos, veterinarios y otros agentes de salud, para que a través de los medios de comunicación se puedan difundir los alcances de esta problemática.


La Leishmaniasis en detalle
La leishmaniasis es una enfermedad zoonótica, parasitaria, causada por diferentes especies de protozoos del género Leishmania. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad van desde úlceras cutáneas (Leishmaniasis cutánea) que cicatrizan espontáneamente hasta formas fatales en las cuales se presenta inflamación severa del hígado y del bazo (Leishmaniasis visceral). La enfermedad por su naturaleza zoonótica, afecta tanto a perros como humanos. Sin embargo, los animales silvestres son portadores asintomáticos del parásito, por lo que son considerados como animales reservorios.

El agente se transmite al humano y a los animales a través de la picadura de hembras de los mosquitos chupadores de sangre pertenecientes a los géneros Phlebotomus del viejo mundo y Lutzomyia del nuevo mundo, de la familia Psychodidae. En Argentina, el principal flebótomo implicado es Lutzomyia longipalpis. Los adultos, de 2 a 4 mm de largo se alimentan de jugos vegetales y las hembras, para la producción de huevos, ingieren suplementariamente sangre. Durante el día reposan en áreas cubiertas de vegetación y por la noche vuelan buscando fuentes de alimento, principalmente vertebrados. Para infectarse deben ingerir parásitos de un huésped infectado.

La forma cutánea de la enfermedad, Leishmaniasis Cutánea, en humanos se caracteriza por la aparición de úlceras cutáneas indoloras en el sitio de la picadura, las cuales se pueden curar espontáneamente o permanecer de manera crónica por años. La resolución de la enfermedad puede presentarse después de un tratamiento consistente en la aplicación intramuscular de fármacos.

El período de incubación oscila entre semanas y meses. La primera manifestación es una pápula en la picadura del mosquito. La lesión evoluciona a nodular y ulcerativa con una depresión central rodeada de un borde endurado. Algunas lesiones puede perdurar como nódulos o placas. Otros signos o síntomas son otras lesiones múltiples primarias o satélite, adenopatías regionales, dolor, prurito e infecciones bacterianas secundarias.

El tratamiento dependerá de si la diseminación a las mucosas es posible, así como de la localización, el número, el tamaño, la evolución y cronicidad de la lesión.

La Leishmaniasis Visceral es una enfermedad crónica generalizada que se caracteriza por fiebre de larga duración, que tiene comienzo gradual o repentino, hepatoesplenomegalia, linfadenopatía, anemia, leucopenia, trombocitopenia, anorexia, pérdida de peso, caquexia y debilidad progresiva. Sin tratamiento este cuadro lleva a la muerte en uno o dos años luego de la aparición de los síntomas.

Se trata de una enfermedad endémica de distribución mundial, existen casos detectados en 61 países, calculándose anualmente alrededor de 500.000 nuevos casos en todo el planeta.

En efecto, la Leishmaniasis visceral es la forma clínica que cobra más vidas mundialmente, tal es el caso de India, Sudán y Brasil. Esta presentación, que puede ser fatal si no se trata a tiempo, se caracteriza por la inflamación del hígado y del bazo acompañada por distensión abdominal severa, pérdida de condición corporal, desnutrición y anemia.

En perros se presenta principalmente la leishmaniasis visceral.

Se ha intentado prevenir la enfermedad con repelentes de insectos aplicados en la época de mayor riesgo de contagio con resultados dispares. Las personas con Leishmaniasis visceral pueden morir si no se tratan adecuadamente.

La Leishmaniasis visceral se contrae a través de la picadura de diversas especies de flebótomos. Los parásitos se desarrollan y multiplican en el intestino del flebótomo y en un plazo de 8 a 20 días, según condiciones de temperatura y sistema huésped-vector, surgen parásitos infectantes ingresando por el sitio de la picadura.

El período de incubación en el ser humano es de dos a seis meses.

Por otra parte, la Leishmaniasis de la mucosa naso-orofarígea es relativamente poco frecuente. Los primeros síntomas son epistaxis, eritema y edema de la mucosa basal y luego una progresiva destrucción ulcerativa de la zona naso-orofaríngea. El tratamiento con antimonio pentavalente es moderadamente eficaz cuando la enfermedad está en los primeros estadíos, pero puede fracasar en situaciones más avanzadas.


Leishmaniasis Canina
Es una enfermedad provocada por un parásito (Leishmania), que invade diferentes órganos del perro provocando lesiones de diversa consideración, hasta provocar la muerte de la mascota. La sintomatología clínica es muy variada, pero cabe destacar lesiones en la piel, en las articulaciones y, cuando la enfermedad está ya bastante avanzada, problemas a nivel renal. El parásito se transmite a través de un mosquito llamado flebotomo. Cuando el mosquito pica al perro, le transmite la enfermedad con la picadura.

A diferencia de los mosquitos a los que estamos acostumbrados a ver, el flebotomo es mucho más pequeño. No es nada fácil verlo, y tampoco oírlo, dado que no hace el típico zumbido al volar. Solamente pican las hembras, que necesitan sangre para desarrollar los huevos. Los machos se alimentan de azúcares y plantas.

El período de incubación va de los 2 a los 12 meses, en este lapso el perro disminuye tanto su apetito como su actividad diaria y el pelaje se vuelve opaco. Se desarrolla también una dermatitis exfoliativa generalizada, la alopecia (pérdida de pelo) que va aumentando con el tiempo, junto con el adelgazamiento progresivo del animal. Es posible en esta etapa hallar úlceras dérmicas que son más frecuentes en las zonas de flexión, y también en los espacios interdigitales. Las uñas comienzan a crecer en forma desmedida (onicogrifósis) y es posible la aparición de otros signos como la conjuntivitis, el sangrado espontáneo de las narinas, las úlceras cutáneas o el ano. La fiebre y la diarrea son características de los estados avanzados de la enfermedad.



Fuente: La República, Corrientes


   Año IX, N° 139, Febrero 2008