Dos equipos pueden acabar con la polémica de las células madre, que pasarían a convertirse en una preocupación estrictamente científica. Por primera vez, investigadores japoneses y norteamericanos las han obtenido de piel adulta y su plasticidad es comparable a la de las células madre de origen embrionario.
En dos hallazgos sin precedentes, con métodos diferentes entre
sí, un equipo encabezado por James Thomson (Universidad de Wisconsin-Madison,
Estados Unidos) y otro que dirige Shinya Yamanaka (Universidad de Kioto, Japón)
han obtenido células madre partiendo de la piel. Utilizando genes distintos,
ambos han logrado reprogramar las células para que se comporten como si fueran
células madre de origen embrionario.
Los detalles de las investigaciones los han dado a conocer las revistas Science
en una edición avanzada en Internet (DOI: 10.1126/science.318.5854.1224) y Cell
(Cell 2006 126: 663-676), respectivamente.
Aunque los trabajos aún se encuentran en sus primeras fases, de confirmarse en
futuros experimentos darían fin al encendido debate político y religioso que ha
empañado durante años el campo de la investigación con células madre para
Medicina Regenerativa.
Puesto que las nuevas células madre obtenidas por los investigadores son
versiones genéticamente modificadas de las propias células de la piel de un
sujeto, el ADN que contienen coincide con el del donante. Al menos en teoría,
eso significa que los tejidos que se obtengan de cultivar esas células podría
implantarse con riesgo mínimo de rechazo.
Hasta la fecha, el único modo de convertir una célula madre de un paciente en
base de tejidos para implantes pasaba por su transformación en embrión y su
posterior destrucción para obtener las células madre que éste contiene, el
proceso que ya todo el mundo conoce como clonación terapéutica.
Esta técnica, como ocurre con otras del área, suscitaba la fiera oposición de
quienes creen que los embriones humanos, aunque sólo tengan unos días de vida,
no deben destruirse intencionadamente, sea cual sea el fin que se persigue.
En el proyecto estadounidense, los investigadores introdujeron un grupo de
cuatro genes en fibroblastos humanos, células de la piel fáciles de obtener y
hacer crecer en el laboratorio, y consiguieron que se convirtieran en células
madre embrionarias.
La investigación se ha realizado en el laboratorio de James Thomson en la
Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos). Thomson fue el primer
científico que consiguió derivar células madre a partir de embriones humanos en
el año 1998.
En el trabajo dirigido por Yamanaka se han producido células similares pero no
idénticas a las células madre embrionarias a las que denominan células madre
pluripotentes inducidas (iPS, según sus siglas en inglés).
Estas células son consideradas "pluripotentes" por su capacidad para
diferenciarse en la mayoría de los tipos de células. Los científicos han
utilizado cuatro componentes químicos que ya emplearon el año pasado para
conseguir iPS a partir de células de ratón adulto.
En palabras de Thomson, "estas células son probablemente más relevantes a nivel
clínico que las células madre embrionarias" y añade que con el uso de estas
células el rechazo inmune no sería un problema. Sin embargo, advierte de que
serán necesarios más estudios para asegurar que estas células no difieren de las
células madre embrionarias en algún aspecto inesperado, por lo que no se debe
abandonar la investigación con células madre embrionarias.
Hasta el momento, los investigadores han desarrollado ocho líneas de células
madre mediante el uso de las nuevas técnicas de reprogramación, en el caso de
algunas de ellas su crecimiento continuo en cultivo se ha extendido por un
periodo de hasta 22 semanas.
Los japoneses han utilizado los factores de transcripción oct3/4, Sox2, c-Myc y
Klf4, que controlan la actividad de otros genes y participan en el desarrollo
embrionario y la identidad de las células madre embrionarias, para generar
células iPS de fibroblastos tomados de la piel humana.
Las células iPS eran indistinguibles de las células madre embrionarias en su
apariencia y conducta en cultivos celulares, además expresaban los mismos
marcadores genéticos que se utilizan para diferenciarlas.
Fuente: Gaceta Médica
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Año VIII, N° 137, Diciembre 2007