A pesar de las 6.800 infecciones diarias que se producen en todo el mundo y de las más de 5.000 personas que fallecen cada día como consecuencia del sida, el informe anual del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH (Onusida) ha puesto de manifiesto la estabilización de la prevalencia mundial de la enfermedad.


Más de 30 millones de personas en todo el mundo viven con VIH y, aproximadamente, unos dos millones de personas han contraído enfermedad en lo que va de año. Sin embargo, según el informe "Situación de la epidemia de sida" realizado por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/sida (Onusida) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia mundial de la enfermedad se ha estabilizado gracias al impacto de los programas de VIH.

En este sentido, el número de nuevas infecciones ha descendido, al igual que la mortalidad asociada a enfermedades relacionadas con esta infección.

Esta estabilización de las cifras se debe, en parte, a la revisión de las estimaciones que Onusida y la OMS han llevado a cabo junto con el Grupo de Referencia sobre Estimaciones, Elaboración de Modelos y proyecciones. De esta forma, la estimación actual de personas que viven con sida a nivel mundial es, según el informe anual de Onusida, de 33,2 y no de 39,5 millones de personas como se publicaba en 2006; es decir, unos seis millones menos de afectados. En relación a las nuevas infecciones los datos corregidos ponen de manifiesto que se sitúan en dos millones y medio. Según afirmó en un comunicado Ron Brookmeyer, director de la Maestría del Programa de Salud Pública de la Escuela de Salud Johns Hopkins Bloomerang, "es necesario mejorar la representatividad de dichos datos así como ampliar los sistemas de vigilancia de la enfermedad para hacer un mejor seguimiento de las subepidemias en las poblaciones de riesgo de cada país".

De la misma opinión es el director ejecutivo de Onusida, Peter Priot, quien afirma: "Estos datos mejorados muestran un panorama más claro de la epidemia de sida. Estamos empezando a obtener resultados positivos ya que las nuevas infecciones y la mortalidad por VIH están descendiendo y la prevalencia se está estabilizando". Sin embargo, el informe advierte de que aunque el porcentaje total de personas infectadas se ha estabilizado, las cifras siguen siendo alarmantes. En este sentido, se producen cada día más de 6.800 nuevas infecciones y más de 5.700 fallecimientos diarios por esta causa. Es más, desde que se adoptara la Declaración de compromiso de las Naciones Unidas sobre VIH/sida en 2001, el número de personas que viven con la enfermedad en Europa Occidental y Asia central ha aumentado en más de un 150 por ciento.

Ante estas cifras y bajo el lema "Detén el sida. Mantén la promesa", las diferentes organizaciones implicadas en la celebración del día mundial de la enfermedad piden liderazgo por parte de las autoridades sanitarias para llevar a cabo programas eficaces que aseguren el acceso universal al tratamiento, prevención y apoyo para 2010, según los retos fijados en los Objetivos para el Desarrollo del Milenio.

Desde que se iniciara la epidemia de sida en la década de los ochenta se han registrado, en España, 74.885 casos de esta enfermedad. Sólo durante el año 2006 se diagnosticaron 1.605 nuevos casos, un 10 por ciento menos que el año anterior. Así, España se sitúa a la cabeza en el número de nuevos casos anuales y según el Registro Nacional de Sida, "a pesar del marcado descenso de la incidencia de esta enfermedad en España desde la extensión de los nuevos tratamientos antirretrovirales, sigue siendo uno de los países con mayor incidencia de sida en Europa occidental".

Pese a estas cifras, las mejoras en el tratamiento y las campañas de prevención han hecho que estas cifras se reduzcan y que la incidencia haya descendido en un 76 por ciento desde 1996. Es más, si comparamos los datos del pasado año con los de 2005, el número total de casos diagnosticados descendió un 15 por ciento. Para mantener esta tendencia decreciente, además de reforzar las medidas de prevención, es necesario potenciar las intervenciones destinadas a promover tanto la prueba del VIH como el consejo y el diagnóstico precoz de la infección en aquellas personas que hayan tenido prácticas de riesgo.


Fuente: Gaceta Médica


   Año VIII, N° 137, Diciembre 2007