Investigadores del Instituto Catalán de Oncología (ICO), de Gerona, han demostrado por primera vez que el metabolismo lipídico interviene en la patogénesis del cáncer. Es la causa y no la consecuencia, como se creía hasta ahora, del cáncer de mama y podría ser un mecanismo universal en los tumores sólidos.
El metabolismo lipídico es la causa y no la consecuencia de un
subgrupo de tumores de mama, según un trabajo publicado en Nature Reviews Cancer
y llevado a cabo por investigadores del Instituto Catalán de Oncología (ICO), en
Gerona. El estudio es la culminación de una línea de trabajo emprendida hace
siete años, según ha destacado el primer autor, Javier A. Menéndez, coordinador
de la Unidad de Investigación Traslacional del ICO, en Gerona, que forma parte
del Instituto de Investigación Biomédica de Gerona Dr. Josep Trueta (Idibgi).
Desde la década de 1920 se sabe que el metabolismo de los ácidos grasos y de los
azúcares que, finalmente, se convierten en ácidos grasos está activado en
algunos tumores. Hasta ahora se pensaba que estos tumores metabólicamente
activos eran consecuencia de los oncogenes.
Pero este estudio del ICO parece demostrar por primera vez que dicho metabolismo
lipídico en realidad actúa como un oncogén y, por lo tanto, puede ser la causa
de ciertos tumores de mama. Los experimentos iniciales, que fueron
sorprendentes, se realizaron en líneas celulares de tumores de mama que
expresaban el oncogén Her 2.
Al inhibir farmacológicamente su metabolismo lipídico, "a las pocas horas la
actividad oncogénica de la tirosinacinasa se apaga y, a los pocos días, la
actividad del oncogén Her 2 desaparece", ha explicado Menéndez. Otros
experimentos efectuados en cáncer de ovario han dado resultados idénticos, ha
añadido.
Según ha constatado el grupo de Menéndez, el principal motor de la activación
del metabolismo lipídico es la sintasa de ácidos grasos (SAG), una proteína que
funciona como una especie de "fábrica" celular, capaz de convertir los azúcares
de la dieta en ácidos grasos, esto es, en grasa endógena. En personas sanas la
mayoría de los tejidos utilizan preferentemente los ácidos grasos provenientes
de la dieta y, por tanto, la presencia y la actividad de la proteína SAG son muy
bajas. Pero en mujeres con cáncer de mama, donde los niveles y actividades de
SAG están anormalmente aumentados, las pacientes tienen peor pronóstico, más
recidivas y mayor mortalidad. En estas pacientes los ácidos grasos endógenos no
realizan un mero papel de almacenaje energético, sino que contribuyen
activamente al carácter maligno de las células tumorales. "La activación del
metabolismo lipídico activa oncogenes que, a su vez, impulsan este metabolismo
lipídico; es un círculo vicioso, un proceso que se retroalimenta", ha dicho
Menéndez. Esto significa que ciertos cánceres no se originan por mutaciones
genéticas, sino por cambios metabólicos o epigenéticos.
Otros estudios
Asimismo, el potencial oncogénico de las grasas endógenas se ha demostrado en
trabajos con otros tumores. Uno de ellos, de la Universidad de Harvard, ha
comprobado que al elevar los niveles de SAG, de células normales del epitelio de
próstata, éstas se vuelven oncogénicas. Y otro ensayo, del equipo de Menéndez y
que se publicará en breve, se ha efectuado en células epiteliales mamarias
inmortalizadas (pero no oncogénicas) de una mujer sana. Después de introducir el
gen de SAG en dichas células, el equipo del ICO ha comprobado que éstas
empezaban a sintetizar más ácidos grasos, se elevaba la actividad de
tirosinacinasa y, a las 24-48 horas adquirían un carácter casi tumoral.
Fuente: Nat Rev Cancer. 2007 Oct;7(10):763-77
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Año VIII, N° 136, Noviembre 2007