Esa es la conclusión de un estudio en el que han participado unas 640.000 mujeres publicado en 'The Lancet'. Sin embargo, un editorial de esa misma revista se muestra muy crítico con los resultados del trabajo alegando que pueden existir otras razones que expliquen ese aumento del riesgo.
La muestra, procedente del Registro Sueco de Ingresos
hospitalarios, incluye a 165.260 mujeres a las que se les practicó una
histerectomía por causas benignas y 479.506 que conservaron este órgano durante
un periodo de 30 años, entre 1973 y 2003.
Los investigadores del Instituto Karolinska analizaron quienes se sometieron a
una intervención para solucionar un problema de incontinencia urinaria de
esfuerzo (IUE) para dilucidar si ambos hechos (histerectomía y desarrollo de IUE)
están relacionados.
"La tasa de cirugía para la incontinencia urinaria era más de doble en las
mujeres de la cohorte expuesta [a las que se les había extirpado la matriz]
comparadas con las del grupo control", señalan los autores.
El mayor riesgo se detectó a los cinco años de la histerectomía, un 2,4
superior, y el menor transcurrida una década (2,1). Un análisis más profundo
determinó que aquellas que se había sometido a esta intervención para solventar
un prolapso (descenso) de los órganos de la pelvis y las que habían tenido más
partos vaginales se enfrentaban a un riesgo mucho mayor que las demás.
Este hallazgo es calificado de "poco sorprendente" por Adam Magos, especialista
del Royal Free Hospital de Londres. Efectivamente, numerosos estudios han
demostrado que ambos hechos predisponen a la aparición de una incontinencia
urinaria debido al daño que sufre el suelo de la pelvis.
Al margen de esto, Daniel Altman y sus colegas del Karolinska concluyen que su
trabajo indica que la histerectomía, independientemente de la técnica empleada,
aumenta considerablemente las posibilidades de desarrollar IUE más adelante. La
sentencia va acompañada de la recomendación de informar a las mujeres sobre los
riesgos a largo plazo de la histerectomía y acerca de otras posibilidades
terapéuticas.
En contra de otros estudios
"Lo cierto –argumenta Magos- es que se han publicado numerosos trabajos que
indagaban acerca de los efectos de la histerectomía sobre la vejiga y la
aparición de síntomas urinarios pero no ha habido consenso".
Algunos de estos estudios, firmados también por Altman y sus colegas, no solo no
detectaron efecto negativo alguno sino que determinaron que extirpar el útero
frenaba la aparición de la IUE.
En opinión de Magos el vínculo no está demostrado y de ser una realidad sólo
aparece muchos años después de la intervención, algo que ya se había sugerido.
"O tal vez no tenga nada que ver y las mujeres que eligen la histerectomía son
diferentes de un modo que aún no comprendemos".
Fuente: Elmundosalud.es
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Año VIII, N° 136, Noviembre 2007