La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos apoyará la creación una coalición de las principales compañías farmacéuticas, organismos reguladores e investigadores de las universidades, para aumentar la seguridad de los medicamentos y así acabar con los efectos secundarios graves que algunos fármacos producen en determinados grupos de pacientes, según afirmó el director ejecutivo del Consorcio Internacional de los Efectos Adversos Graves, Arthur Holden.


Este proyecto consistirá en utilizar información genética para crear medicamentos más seguros y determinar los pacientes con un mayor nivel de riesgo de reacción adversa al tratamiento a causa de una variante genética.

Al respecto, la subcomisionada y directora médica de la FDA, Janet Woodcock, afirmó que "ésta es la base del tratamiento personalizado: tratar de encontrar el medicamento idóneo para cada paciente, no para el público en general". Además explicó que considera este proyecto como "la primera piedra de un futuro en el que las compañías farmacéuticas compartirán sus datos entre ellas para crear una gran base en la que almacenarán toda esta información".

Este proyecto está enfocado principalmente en evitar dos de los principales efectos secundarios de los medicamentos, que son los daños hepáticos y el síndrome de Steven-Johnson. Por el momento, se han recogido cerca de 3.000 historiales clínicos de pacientes que han desarrollada alguna de estas enfermedades para encontrar los factores comunes en ellos.

Este tipo de efectos secundarios ha crecido un 150% en los últimos 9 años, por lo que las compañías farmacéuticas son las primeras interesadas en esta iniciativa, ya que las reacciones adversas durante los ensayos clínicos constituyen la principal causa por la que sus medicamentos no salen al mercado.

En el proyecto, que se encuentra bajo la supervisión de la FDA, participan Abbott, GlaxoSmithKline, Johnson & Johnson, Pfizer, Roche Holding AG, Sanofi-Aventis y Wyeth, además de la Universidad de Columbia, que será la encargada de coordinar y analizar los datos junto con la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos y los consorcios académicos Diligen y Eudragen.


Fuente: Reuters


   Año VIII, N° 135, Octubre 2007