Investigadores de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, han estudiado cómo se comportan las bebidas carbonatadas con alto contenido en jarabe de fructosa. Los resultados, que se han presentado en la Reunión de la Sociedad Americana de Química, muestran que un consumo elevado puede favorecer el desarrollo de diabetes, sobre todo en niños.


Las bebidas que contienen elevados niveles de jarabe de fructosa contribuyen al desarrollo de diabetes. Ésta es la conclusión a la que ha llegado Chi-Tang Ho, profesor de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, tras analizar 11 bebidas carbonatadas diferentes que contenían jarabe de fructosa. En todas midió niveles “asombrosamente altos” de carbonilo reactivos. Estos componentes indeseables y altamente reactivos están asociados a la rotura de las moléculas de glucosa y fructosa, lo que produce daño celular. La fructosa en las bebidas es más peligrosa debido a que los carbonilo reactivos apenas se producen cuando el azúcar se encuentra en estado sólido porque su composición es más estable.

Los carbonilo reactivos también se encuentran más elevados en la sangre de las personas con diabetes y están asociados a un aumento de las complicaciones de la enfermedad. Basándose en las conclusiones de su estudio, Ho estima que una lata de soda puede contener cerca de cinco veces más concentración de carbonilo reactivos que la que existe en la sangre de una persona con diabetes.

Ho ha comprobado que añadiendo té a las bebidas con altos niveles de fructosa se reducen los niveles de carbonilo reactivos, este hecho puede deberse a que en el té se encuentra la epigalocatequina galata, que puede reducir los niveles de carbonilo.

“Las personas que consumen bebidas con alto contenido en fructosa deben saber que es malo para su salud”, afirma Ho. “los derivados del té son un vía prometedora para reducir el efecto tóxico de estas bebidas, especialmente en niños que suelen consumir muchas bebidas carbonatadas”.


Fuente: Diario Médico


   Año VIII, N° 134, Septiembre 2007