La prevalencia del síndrome metabólico está aumentando en los adultos de mediana edad que beben gaseosas, incluso las versiones de esos refrescos sin calorías, indicó un nuevo estudio.
El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo
cardiovascular, que incluye a la hipertensión, el colesterol alto, el exceso de
grasa abdominal y la intolerancia a la glucosa, un trastorno que impide que el
organismo procese el azúcar en la sangre y que suele aparecer antes de la
diabetes.
Hasta ahora, las teorías sobre el consumo de bebidas gaseosas y el síndrome
metabólico surgieron básicamente del alto contenido de azúcar de la bebida,
explicó el equipo dirigido por el doctor Ramachandran S. Vasan, de la Escuela de
Medicina de la Boston University, en la revista Circulation.
Para estudiar esta relación, los autores analizaron datos de participantes del
Estudio Cardíaco Framingham que tenían alrededor de 55 años, a los que se les
realizaron dos evaluaciones entre 1998 y el 2001. Ninguno tenía enfermedad
cardiovascular al inicio del estudio.
Los investigadores hallaron que los participantes que consumían una o dos
bebidas gaseosas por día tenían una prevalencia de síndrome metabólico un 48 por
ciento mayor que en aquellos que bebían menos de esa cantidad.
En el segundo análisis, los participantes que bebían gaseosas de manera regular
tenían un 44 por ciento más riesgo de tener síndrome metabólico. Ese consumo
elevó también la incidencia de cada trastorno que integra el síndrome.
Estudios previos demostraron que el consumo de refrescos está relacionado con
una dieta alta en calorías y grasa, y reducida en fibra.
No obstante, el equipo destacó que aún después de considerar los factores de
riesgo conocidos, como la dieta, el tabaquismo y la actividad física, la
relación entre el consumo de gaseosas y el síndrome metabólico siguió siendo
estadísticamente significativa.
Sin embargo, dado que éste es un estudio observacional, los investigadores no
pudieron identificar evidencia de que las gaseosas causaran el síndrome
metabólico.
"Medidas de salud pública para limitar el ascendente consumo de refrescos en la
población reducirían la carga de los factores de riesgo metabólicos en los
adultos", concluyeron los autores.
Fuente: Circulation 2007, doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.107.689935, julio 24,
2007
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Año VIII, N° 133, Agosto 2007