Así lo determina una investigación en los Estados Unidos que sugiere que la mitad de los cánceres de este tipo que son hereditarios provienen de un gen transmitido por los padres de las mujeres y no por las madres.


El problema es que hay miles de mujeres jóvenes que tienen cáncer de mama y no se les ofrecen análisis que permitan identificar los genes defectuosos y poner en claro sus decisiones médicas.

En los EEUU hay unas ocho mil jóvenes afectadas por año y cada análisis cuesta alrededor de $3 mil. Según el coautor del estudio, el doctor Jeffrey Weitzel, del Centro del Cáncer City of Hope, en California los lineamientos de las aseguradores respecto de este tema deberían cambiar y advirtió que "curiosamente, son los padres los involucrados".

El estudio analizó los resultados de más de 300 pruebas genéticas a mujeres a las que se les había diagnosticado cáncer de mama antes de los 50 y cuyos parientes no habían tenido ni cáncer de mama ni de ovario.

Y los resultados finales demostraron que la mayoría de las mujeres ignoraban sus mutaciones genéticas por la poca cantidad de mujeres que tenían en sus familias y que pudieran alertarlas sobre el hecho.

Estos cambios genéticos es imprescindibles conocerlos. Es que es la única manera de decidir con completa conciencia cuáles son las acciones a tomar ante el alerta de un posible tumor.


Fuente: Infobae.com


   Año VIII, N° 132, Julio 2007