La investigación genética se enfrenta a 'una revolución' en los próximos 10 ó 15 años, con la transferencia de sus aplicaciones y usos, ahora sólo médicos, a otros posibles ámbitos como la mejora de la inteligencia o la ética, y eso incitará debates sociales y un mayor control de posibles fraudes genéticos.
Así lo manifestó en Madrid durante una rueda de prensa, el
profesor Francis S. Collins, director del Instituto de Investigación del Genoma
Humano (perteneciente a los Institutos Nacionales de Salud (NIH), Bethesda,
Maryland (EEUU), aprovechando su visita a España para impartir una lección
conmemorativa de la Fundación Conchita Rábago de Jiménez Díaz, en la Clínica de
la Concepción.
Acompañado del investigador Santiago Grisolía, Collins vaticinó cambios 'en los
próximos diez o quince años, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento' de
la genética, y añadió que 'vamos a ver una revolución importante sobre cómo se
ejerce la genética en la medicina y en otras áreas del comportamiento humano,
tales como la inteligencia o la ética'.
El debate recaerá no sólo en los políticos, sino también ampliamente en la
sociedad, porque en el campo de la genética, 'aún queda mucho camino por andar',
añadió este médico, especialista en genética, a quien se debe la supervisión del
Consorcio Internacional de Secuenciación del Genoma Humano, que logró ordenar el
código completo del ADN humano, el Proyecto Genoma Humano.
Collins, director actualmente del proyecto NHGRI cuyo objetivo es asegurar que
ese hallazgo se traduzca en herramientas para avanzar en el conocimiento
biológico y mejorar la salud humana, añadió que, en el campo genético se está
trabajando intensamente para conocer cómo funcionan los procesos de activación o
desactivación de genes, es decir, en la parte regulatoria.
'Una cosa es ver todos los segmentos de ADN que codifican y otra saber cómo se
activan o desactivan; se necesita entender no sólo las instrucciones que se dan
en el proceso sino cómo se dan', añadió este investigador de enfermedades como
la diabetes o la progeria, que es un tipo de envejecimiento prematuro.
El manual de instrucciones del genoma humano
En estos momentos, 'se dispone del manual de instrucciones' en relación con el
genoma humano, y añadió que 'estamos aprendiendo a leerlo, pero hay tres
billones de letras, lo que supone mucha información; tenemos que ver cómo
funcionan todas las partes'.
'Nos ha sorprendido mucho ver los pocos genomas que hay; pensábamos que serían
unos 100.000, pero son unos 20.000', agregó este defensor de la privacidad de la
información genética.
'El genoma de una persona debe ser privado', dijo Collins, quien advirtió de los
problemas de una supuesta publicidad de la identidad genética de una persona,
que podría condicionar su futuro ante un posible ascenso laboral o el acceso a
un seguro.
Fuente: Terra.es
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Año VIII, N° 131, Junio 2007