Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de Madrid han participado en un estudio internacional que ha identificado cuatro genes, FGFR2, TNRC9, MAP3K1 y LSP1, cuyas variantes elevan el riesgo de cáncer de mama en aquellas mujeres portadoras de uno o varios de ellos.
El estudio, publicado en la edición digital de la revista 'Nature',
abre un nuevo campo de estudio ya que se han analizado aspectos genéticos a los
que antes no se había prestado atención.
Los investigadores han sido coordinados por Douglas F. Easton, de la Universidad
de Cambridge (Reino Unido) y por primera vez han estudiado todo el genoma. Sus
resultados indican que el riesgo que aporta cada gen por separado es sin embargo
pequeño, lo que va ligado al concepto de "gen de susceptibilidad". Los cuatro
genes identificados están relacionados con el crecimiento y la señalización
celular, aspectos que no se habían estudiado demasiado hasta el momento ya que
la vía genética de la reparación de los daños en el ADN ha sido la más
estudiada.
En este trabajo internacional el estudio español, en el que han participado
Javier Benítez, Gloria Ribas, Ana Gonzalez Neira y Roger Milne, ha estado
centrado en el análisis de 30 de los genes finales que fueron considerados como
genes de susceptibilidad, en una población española de 1.000 casos de cáncer de
mama y 1.000 mujeres controles. Sus resultados unidos a los de los otros grupos
con un tamaño muestral parecido ha permitido la selección final de los cuatro
genes.
Según explicó a Europa Press Javier Benítez, del Programa de Genética del Cáncer
Humano del CNIO, "los riesgos que confiere cada uno de estos genes son más
pequeños de lo que se pensaba. Como ejemplo, una mujer que sea portadora de una
variante de FGFR2 tendrá un 3 por ciento más de riesgo de desarrollar cáncer de
mama, pasaría de un 10 por ciento que tiene cualquier mujer a un 13 por ciento.
Si la variante está en homocigosis, es decir, los dos genes FGFR2 tienen la
misma variante, lo que se produce en un 15 por ciento de la población, el riesgo
sería mayor, de un 6 por ciento. Algo parecido pasaría con los otros tres genes
aunque el riesgo es mas pequeño, del 1 al 2 por ciento mas".
El estudio muestra una nueva estrategia en la búsqueda de genes de
susceptibilidad al cáncer y a otras enfermedades debidas a la participación de
varios genes, en lo que se denomina "modelo poligénico". Los científicos han
estudiado todo el genoma a partir de 265.000 polimorfismos de nucleótido simple
(SNP, según sus siglas en inglés) que cubren los más de 20.000 genes que
constituyen el genoma humano. Además, se han estudiado más de 21.000 casos de
cáncer de mama y 21.000 controles, cifras que hacen necesaria la cooperación
internacional y que permiten identificar genes de susceptibilidad que confieren
riesgos muy pequeños.
Para Benítez, la principal aplicación es ir descifrando el perfil genético de
susceptibilidad al cáncer de mama. "Hay que llegar a conocer el número de genes
que configuran ese perfil, y qué genes son. Se calcula que puede haber unos 200
genes de susceptibilidad y que combinaciones de entre 6 y 10 de estos genes en
una persona representarían un riesgo importante", explica el investigador.
"Estamos empezando a identificar los genes y próximamente se podrá empezar a
establecer el efecto de las interacciones, es decir, qué ocurre cuando en una
persona hay 2, 5 ó 10 genes de estas características. A medio plazo, quizás unos
cinco años, este perfil puede estar muy bien definido y podría empezar a
aplicarse en la práctica clínica para identificar mujeres de alto riesgo y
seguirlas clínicamente al objeto de prevenir o detectar precozmente el tumor".
El grupo del CNIO ha contado además con el apoyo clínico de investigadores de
los hospitales madrileños de La Paz y la Fundación Jiménez Díaz, el Instituto
Palacios también en Madrid y el Hospital Monte Naranco en Asturias.
Fuente: Europa Press
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Año VIII, N° 131, Junio 2007