Cuba está en condiciones de lograr antes del año 2015 una proporción inferior a cinco enfermos de tuberculosis por cada 100 000 habitantes y declarar eliminada esa enfermedad dentro del sistema de salud pública.


La afirmación fue hecha por el doctor Edilberto González Ochoa, profesor titular y jefe del grupo encargado de investigar esa patología en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

El especialista intervino en la apertura de un taller que sesiona en Las Tunas, coincidiendo con el Día mundial de lucha contra la tuberculosis: 24 de marzo.

La certeza de que el país avanza hacia ese propósito (adoptado internacionalmente en las Metas del milenio) está en los resultados del programa para combatir y erradicar ese padecimiento, gracias a cuya aplicación coherente y sostenida la nación registra una tasa de 6,5 por 100 000 habitantes de las más bajas en el continente e inferior alrededor de diez veces a la existente antes del año 1959.

Entre especialistas nacionales y visitantes como la doctora Francine Mattys, investigadora del Instituto de Medicina Tropical de Bélgica (presente en el taller) llama la atención que el descenso en la enfermedad abarca a todos los grupos de edades.

Tal resultado se sustenta en un sistema integral de acciones para prevenir, detectar, controlar y tratar adecuadamente a quienes padecen la tuberculosis o corren algún riesgo de contraerla.

De hecho, las estadísticas asientan entre 1,5 y 1,7 millones de baciloscopías cada año, en una red formada por cientos de laboratorios diseminados en todo el archipiélago.

Sobre la base de ese riguroso seguimiento, Cuba logra hoy un 92% de detección en casos de baciloscopía negativa, resultado que supera en 22 puntos porcentuales lo fijado por la Organización Mundial de Salud (OMS), según explicó el doctor Edilberto González.

Tales indicadores y el favorable saldo que también presentan la mortalidad y la tasa de curación con respecto a las aspiraciones de la OMS, refuerzan la labor de especialistas, investigadores, médicos, técnicos y enfermeras, desde la red primaria de atención hasta las instituciones especializadas con que cuenta el sistema cubano.


Fuente: Prensa Latina


   Año VIII, N° 129, Abril 2007