Heroína y cocaína encabezan la lista, y marihuana aparece más baja que sustancias legales.
No hay droga buena, pero algunas son peores que otras. Con
esta premisa un grupo de investigadores británico ha realizado un estudio para
reevaluar el daño de una veintena de sustancias adictivas, desde la heroína
hasta la cata --una planta con un compuesto anfetamínico--.
El resultado es una escala del daño que hacen medido según nueve parámetros. Lo
sorprendente es que las dos sustancias legales más extendidas, el alcohol y el
tabaco, ocupan la parte alta de la lista. El alcohol es la quinta droga más
peligrosa; el tabaco, la novena.
El trabajo ha consistido en una sencilla evaluación por parte de una treintena
de miembros del Colegio de Psiquiatras de Reino Unido. Esta sencillez es parte
del valor de los resultados, pero también de su debilidad --en cada parámetro
hay matices, como el daño a largo plazo, que no se han evaluado correctamente o
no se incluirán en el estudio hasta ediciones posteriores--, según admiten los
autores del estudio, que ha dirigido David Nutt, de la Universidad de Bristol, y
ha publicado la revista The Lancet.
El trabajo ha consistido en una corta encuesta con nueve preguntas. En ella, los
expertos tenían que evaluar aspectos de tres áreas: daño físico, dependencia y
repercusión social, y dentro de éstas en tres aspectos. Entre el daño físico se
ha considerado el riesgo de sufrir un episodio agudo --sobredosis son paros
cardiacos, por ejemplo--, crónico –-demencias-- o la necesidad de inyectarse,
que se considera un riesgo en sí mismo porque la sustancia actúa más rápidamente
y es más fácil calcular mal la dosis.
En el psíquico se ha evaluado la actuación como fuente de placer y las
dependencias. En el social el riesgo de intoxicación aguda, otros y el coste
sanitario de la adicción. Cada experto podía conceder de 0 a 3 puntos a cada
categoría. Luego, los autores del trabajo sólo han tenido que sacar la media, y
ordenar los resultados
Heroína y cocaína arriba
El primer puesto de esta clasificación lo ocupa la heroína, con un 2,8 sobre 3.
A esta droga la siguen la cocaína --2,3--, los barbitúricos --la primera
sustancia legal de la lista--, la metadona consumida sin control médico, y el
alcohol --1,9--. La clasificación la cierra la cata --Catha edulis--, una planta
que contiene un alcaloide cuyo uso como estupefaciente merece un 0,8 sobre 3.
El cannabis, la sustancia ilegal más consumida, obtiene 1,3 puntos; el tabaco
llega a 1,6. Una portavoz del Plan español sobre las Drogas señaló, sin haberlo
estudiado a fondo, que para que una sustancia no sea peligrosa debería haber
obtenido 0 puntos. Por eso todas estas drogas son consideradas como dañinas, y
el que una ocupe un puesto más alto o más bajo en la clasificación no debe ser
interpretado como que puede consumirse sin riesgo.
Los autores del estudio no entran en este tipo de consideraciones. Su objetivo
era plantear un cambio en la clasificación de estas sustancias. En el Reino
Unido, los estupefacientes se inscriben en cuatro categorías: legales, y A, B y
C, según su peligrosidad.
Esta regulación acarrea distintas sanciones por tráfico o posesión. Lo que los
investigadores querían poner de manifiesto es que esto no tiene, en muchos
casos, una base científica, y proponen que, mediante un sistema más completo del
que han usado, se establezca otro tipo de clasificación.
El resultado lógico, según han adelantado en entrevistas concedidas a medios
británicos, sería un cambio en el punto de vista oficial sobre estas sustancias
que podría llevar a despenalizarlas todas. “Hay personas que consumen algunas
drogas ilegales de una manera controlada, mientras que otras tienen muchos
problemas por su consumo de sustancias legales como el alcohol o el tabaco”, han
dicho.
De todas formas, las autoridades británicas no parecen dispuestas a introducir
cambios drásticos en la clasificación legal de las sustancias.
Fuente: El País
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Año VIII, N° 129, Abril 2007