Una investigación realizada en roedores y con biopsias de pacientes con síndrome del intestino irritable arroja algo de luz sobre esta enfermedad, una dolencia con escasas opciones terapéuticas. Varias enzimas encargadas de degradar proteínas parecen tener un importante papel en los síntomas de la enfermedad.
Más del 10% de la población de países desarrollados padece
esta dolencia digestiva, caracterizada por diarreas, estreñimiento, dolor
intestinal... Sin embargo, poco se sabe sobre los orígenes de este trastorno.
Este es, precisamente, el gran obstáculo para encontrar un tratamiento eficaz
contra el colon irritable: no se sabe qué mecanismos están detrás de todos esos
síntomas.
El trabajo que publica el 'Journal of Clinical Investigation' describe, por fin,
un mecanismo molecular que está detrás de esta dolencia, tal y como han visto
sus autores al analizar biopsias intesitinales de 18 pacientes.
Pese a la variedad de síntomas con que se suele presentar esta dolencia, todos
ellos tenían en común un mismo fenómeno: una gran actividad de las proteasas,
que son los enzimas responsables de la hidrólisis (o degradación) de las
proteínas. En concreto, la actividad proteolítica que encontraron los
investigadores en las biopsias de estos pacientes al cultivarlas 'in vitro', era
entre dos y tres veces superior a la que presentaban las muestras intestinales
de una docena de voluntarios sanos.
Los autores decidieron fijarse en las proteasas porque estudios en animales ya
habían visto que estas sustancias causan una gran sensibilidad al dolor (hiperalgesia)
en vísceras animales. En concreto, las culpables del dolor en el intestino
irritable parecen ser la triptasa y la tripsina (dos proteasas), según los
resultados del nuevo estudio.
Ambas sustancias estaban presentes en gran cantidad en las biopsias de los
pacientes. Este dúo de proteasas, así como muestras 'centrifugadas' de las
biopsias, aumentaron la respuesta de las neuronas sensoriales (es decir, las
encargadas de la percepción del dolor) en los experimentos con animales.
Los autores han visto que en todo este proceso también entra en escena otra
sustancia, un receptor de proteínas que es activado por las dos proteasas
llamado PAR2. El trío de sustancias constituye unas interesantes 'dianas' para
desarrollar fármacos contra la enfermedad.
"No esperábamos encontrar una pauta común de respuestas en estos tejidos que
sugiera mediadores comunes (proteasas y PAR2) en todos los pacientes con
síndrome del intestino irritable, pese a la variabilidad de sus síntomas",
escriben los investigadores en la revista.
"Nuestros resultados apuntan a las proteasas que activan al PAR2 y al propio
PAR2 como posibles dianas terapéuticas en todos los pacientes con síndrome del
intestino irritable para el tratamiento del dolor abdominal", concluyen.
Fuente: elmundo.es
![]()
Año VIII, N° 128, Marzo 2007