El microondas no sólo ha salvado cientos de matrimonios, también mata bacterias, según lo han comprobado científicos.
El microondas resulta ser un invento doblemente
revolucionario. La primera revolución la impulsó cuando en la década de los
setenta del siglo pasado pasó a ser parte indispensable de las cocinas. En
muchos casos -no en todos- ha salvado incluso matrimonios gracias a la velocidad
con la que permite preparar una comida, bueno, calentar comida congelada.
La segunda revolución la podría impulsar ahora el resultado de una investigación
realizadas por la Universidad de Florida en Gainesville, Estados Unidos, que
califica a este pequeño electrodoméstico como la perfecta máquina de
esterilización.
No solo esterliza alimentos
Las investigaciones de la universidad estadounidense se limitan en este momento
a la esterilización de trapos y esponjas de cocina, verdaderos nidos de
bacterias, virus y parásitos que tan sólo en Estados Unidos cuestan la vida a
unas 9.000 personas cada año, según se lee en la revista "Journal of
Enviromental Health", en la que se han publicado los resultados.
En sus experimentos, el equipo del científico Gabriel Bitton introdujo esponjas
y trapos de cocina previamente sumergidos en un caldo de bacterias, parásitos y
virus, en un microondas común y corriente. Los sometieron a diferentes
intensidades y tiempos dentro del microondas.
Entre los parásitos aplicados utilizaron el bacillus cerus, una bacteria estable
y resistente a altas temperaturas, productos químicos e irradiaciones. Esta
resistente bacteria no tuvo forma de sobrevivir al horno de microondas. Bastaron
tan sólo dos minutos para acabar con el 99 por ciento de las bacterias menos
peligrosas y cuatro minutos para acabar con el bacillus cerus.
Nueva arma contra el bioterrorismo
Bitton llega a la conclusión de que es un método barato de esterilización para
los trapos y las esponjas de cocina, siempre y cuando no contengan metales, en
cuyo caso no es recomendable introducirlas al microondas pues podría causarse un
corto circuito.
Pero no sólo desinfecta trapitos y esponjas. Son suficientes 12 minutos para
esterilizar jeringas e incluso sirve para combatir el bioterrorismo. Los
científicos experimentaron con ántrax en sobres. Después de 10 minutos en el
microondas habían muerto el 98 por ciento de las bacterias mortales.
Fuente: Deutsche Welle
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Año VIII, N° 127, Febrero 2007