La cercanía a una autopista, además de las evidentes incomodidades, deteriora el desarrollo de la función pulmonar que se produce en la infancia y adolescencia. Según una investigación en la que se ha evaluado a más de 3.600 niños a lo largo de ocho años, vivir a menos de 500 metros de una gran carretera genera una capacidad pulmonar menor.
A lo largo de los últimos años se han publicado diferentes
tipos de estudios que han detectado un efecto de la exposición a la
contaminación ambiental sobre la función pulmonar de los niños. Sin embargo,
hasta el momento, no se había evaluado de qué manera podría alterar el
desarrollo pulmonar la cercanía diaria a la exposición habitual al tráfico.
El nuevo trabajo, publicado en 'The Lancet', parece dejar claro que cuanto más
lejos de los coches, mejor. "En vista de la magnitud de los efectos detectados y
de la importancia de la función pulmonar como un determinante de la mortalidad y
morbilidad, la reducción de la exposición al aire contaminado por el tráfico
podría dar lugar a importantes beneficios para la salud pública", afirman los
autores del estudio, de la Universidad de California del Sur, Los Ángeles (EEUU).
En el estudio se reclutaron a 3.677 niños de 12 comunidades del sureste de
California con diferentes grados de contaminación ambiental. A lo largo de ocho
años, se realizó un seguimiento y control de los pequeños cuya edad media al
inicio del trabajo era de 10 años.
Durante ese tiempo, se realizó una espirometría (prueba para valorar la función
pulmonar) anual a cada participante y se llevaron a cabo cuestionarios sobre la
historia familiar, el estado de salud de cada uno de los niños, los hábitos
tabáquicos, etc. También se tuvo en cuenta la distancia de la vivienda a una
autopista, la intensidad del tráfico, las tasas de emisión de esos coches, las
condiciones meteorológicas y la contaminación ambiental de cada zona.
Al analizar los datos, se observó que los niños que vivían a menos de 500 metros
de una autopista, presentaron un desarrollo de su función pulmonar menor que
aquellos cuya residencia estaba al menos a 1.500 metros.
Secuelas para toda la vida
Para confirmar estos resultados, los investigadores llevaron a cabo un análisis
en un subgrupo de jóvenes que ni fumaban ni tenían asma. En estos participantes
se volvía a confirmar el efecto de la distancia a una gran carretera sobre su
salud pulmonar. También esta relación fue independiente del nivel de
contaminación ambiental que presentara la región.
Esto sugiere que incluso en un área con un ambiente limpio, "los niños que viven
cerca de una gran carretera tienen un riesgo elevado de esos efectos sobre su
salud. Nuestros resultados también muestran que los jóvenes que viven en una
zona con una fuerte contaminación y cerca de un área con gran tráfico
experimentan una combinación de efectos adversos sobre el desarrollo, tanto por
las sustancias locales [las derivadas del tráfico] como por las regionales",
señalan los autores.
Esa alteración en el crecimiento pulmonar durante la infancia se tradujo en un
déficit pronunciado de la función pulmonar a los 18 años. El efecto fue mayor
para aquellos que vivieron a menos de 500 metros de una autovía.
"El desarrollo pulmonar es casi completo a los 18 años, por lo que un individuo
con un deterioro a esa edad continuará probablemente teniendo una función
pulmonar reducida para el resto de su vida", continúa el trabajo.
Este equipo investigador señala que los resultados respaldan a los obtenidos en
un trabajo anterior en el que se mostraba que partículas de menos de 2,5
microgramos, que son las que se generan con el tráfico entre otras fuentes,
afectaban a la función respiratoria.
Las partículas ultrafinas presentes a gran concentración en las cercanías de las
autopistas pueden dar lugar a estrés oxidativo y nitrosativo (reacciones
celulares) en las vías aéreas, lo que conduce a una inflamación. "La inflamación
crónica podría producir un deterioro de la función respiratoria. Se necesitaría
más investigación para identificar los contaminantes del tráfico que tienen
efectos sobre la salud y dilucidar la contribución de cada sustancia en las
relaciones regionales y locales".
Finalmente, los autores apuntan que muchos niños están expuestos en la
actualidad a estos factores ya que sus casas o sus escuelas se encuentran cerca
de una gran carretera. La reducción de esa exposición tendría grandes
beneficios, concluyen.
Por otro lado, Thomas Sandström y Bert Brunekreef de las Universidades de Umeä
(Suecia) y Utrecht (Holanda) advierten, en un editorial publicado también en 'The
Lancet', que algunos factores sociales podrían tener un efecto sobre el
desarrollo de la función pulmonar y podrían alterar los resultados. No obstante,
alaban la calidad del estudio de los investigadores estadounidenses.
Para los editorialistas la clave ahora es identificar qué componentes
relacionados con el tráfico son los responsables de efectos nocivos sobre la
salud. "Este resultado [el del estudio] genera importantes cuestiones para la
sociedad sobre la estructura de los sistemas de transporte, los motores, los
fueles, la combustión y el polvo de las carreteras en áreas urbanas", concluyen.
Fuente: Elmundo.es
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Año VIII, N° 127, Febrero 2007