El selenio es un mineral que se puede encontrar de manera natural en muchos alimentos, como el pan, cereales y pescado. Intentan que esté disponible en una cápsula económica.
Un estudio de la Universidad de Miami publicado en “Archives
of Internal Medicine”, sugiere que tomar una cápsula diaria de selenio podría
detener el progreso del virus de la inmunodeficiencia humana en los pacientes
que no presenten problemas gastrointestinales.
El selenio es un micronutriente para todas las formas de vida conocidas que se
encuentra en el pan, los cereales, el pescado, las carnes y los huevos. Es
antioxidante, ayuda a neutralizar los radicales libres, induce la apoptosis,
estimula el sistema inmunológico e interviene en el funcionamiento de la
glándula tiroides.
Los antecedentes de la investigación se encuentran en una serie de estudios que
demostraron que los infectados con VIH con niveles de selenio bajos tenían un
mayor riesgo de desarrollar complicaciones en su estado de salud.
El estudio contó con la participación de 174 infectados con VIH de los condados
Miami-Dade, Broward y Palm Beach. Todos consumieron niveles normales del mineral
en un principio, después, fueron divididos en dos grupos, uno de los cuales tomó
a diario una cápsula de 200 microgramos de selenio. El otro grupo tomó un
placebo.
Los resultados demostraron que la carga viral de los pacientes que tomaron
selenio aumentó en menor proporción comparada con la de los que habían tomado el
placebo. Este efecto fue calificado de “asombroso” para un pequeño grupo al que
los investigadores calificaron como “favorable al selenio”, que son los
pacientes que tomaron suplementos de selenio y experimentaron un notable aumento
en la cantidad de selenio hallada en la sangre.
En el otro extremo estuvieron los pacientes “no favorables al selenio”, que
fueron aquellos con problemas gastrointestinales, como las diarreas crónicas.
Una posible explicación para la falta de resultados en estos enfermos es que
precisamente sus problemas gastrointestinales impedían la absorción del selenio.
Algunas fuentes naturales de selenio son: la levadura de cerveza, germen de
trigo, mantequilla, ajo, semillas de girasol, nueces, pasas, hígado, riñón,
mariscos de concha (como la langosta, almeja y camarón), pescado (salmonete,
salmón, pez espada, atún, mero).
Fuente: ADNmundo.com
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Año VIII, N° 127, Febrero 2007