Científicos de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) han abierto por primera vez una ventana al cerebro del paciente con Alzheimer para distinguirlo del deterioro cognitivo leve.


Los investigadores han añadido a la tomografía por emisión de positrones (PET) una pequeña molécula que se asocia con las proteínas anómalas implicadas en el mal de Alzheimer (beta amiloide y tau).

De esta forma, según publica hoy The New England Journal of Medicine, puede detectarse la enfermedad precozmente e incluso distinguirla del deterioro cognitivo leve.

Los artífices de esta nueva tecnología, coordinados por Gary Small Parlow-Solomon, profesor de Envejecimiento en el Instituto Semel de Neurociencia y Conducta Humana de UCLA, analizaron a 83 voluntarios con entre 49 y 84 años de edad: 25 eran pacientes con Alzheimer, 28 presentaban deterioro cognitivo leve y los 30 restantes eran controles sanos. Todos ellos fueron sometidos a una PET cerebral una vez que se les hubo inyectado el nuevo marcador químico, llamado FDDNP, la molécula que se vincula con las proteínas beta amiloide y tau.

Las imágenes de la tomografía mostraron que cuanto más avanzada estaba la enfermedad, mayor era la concentración de FDDNP en las zonas donde se acumulan típicamente los depósitos característicos del Alzheimer (regiones cerebrales temporal, parietal y frontal).

De hecho, las imágenes obtenidas indicaban la progresión de las lesiones cerebrales desde el deterioro cognitivo leve hasta el Alzheimer.

"El estudio sugiere que disponemos de una nueva herramienta de diagnóstico de las condiciones previas a la enfermedad de Alzheimer, quizá incluso antes de que los primeros síntomas hayan hecho su aparición", afirma el autor principal del trabajo.

En comparación con otras técnicas de imagen, el PET combinada con FDDNP diferenciaba mejor a los pacientes del PET a la que se añade otro marcador químico, llamado FDG, con el que se mide la función metabólica de las células y que también se ha empleado en el diagnóstico del Alzheimer. Los investigadores también realizaron un seguimiento de doce sujetos incluidos en este trabajo dos años después, y comprobaron que aquéllos que evolucionaban peor tenían mayores aumentos de la vinculación del FDDNP con las proteínas, indicando cúmulos patológicos.


Fuente: Diario Médico


   Año VIII, N° 126, Enero 2007