El Hospital San Juan de Dios, de Barcelona, ha llevado a cabo el primer trasplante de tejido ovárico en España a una paciente joven, afectada por un cáncer, que solicitó la congelación del tejido para preservar su fertilidad. El centro es pionero en esta técnica en el país. En el mundo, hasta ahora sólo se han logrado dos embarazos tras estos autoinjertos.
Un equipo del Hospital San Juan de Dios, de Esplugues de
Llobregat (Barcelona), ha llevado a cabo el primer trasplante de tejido ovárico
en España. Hasta ahora se han documentado cinco trasplantes de este tipo,
recogidos en la literatura médica. El efectuado por el equipo del San Juan de
Dios, todavía no publicado, sería el sexto, ha informado Justo Callejo, jefe
clínico de Ginecología y Obstetricia del hospital, que hizo público ayer este
primer caso.
El hospital trabaja desde 1997 en un programa de tasplantes de ovario que tiene
como objetivo la preservación de la fertilidad en las mujeres que deben
someterse a un tratamiento oncológico.
Fue el primero de España en guardar tejido ovárico (comenzó a almacenarlo en
1998) y en la actualidad ya dispone de 60 ovarios congelados de mujeres que han
sufrido cáncer u otras enfermedades que pueden conducir a un fallo ovárico
prematuro.
Ayer, el centro anunció el primer trasplante de tejido ovárico que se practica a
una mujer en España. La paciente, diagnosticada de un síndrome mielodisplásico
juvenil a los 29 años, solicitó la congelación de tejido ovárico hace tres años
(hoy tiene 31 años y está casada y sin hijos). En aquel momento, el San Juan de
Dios aplicó la nueva técnica, con la colaboración del Banco de Sangre y Tejidos
del Centro de Reproducción Asistida de la Clínica Sagrada Familia. Dos meses
después de someterse a la quimioterapia, empezó a presentar síntomas de
menopausia precoz.
En marzo de este año se le practicó un implante de tejido ovárico y cinco meses
más tarde, en agosto, su organismo comenzó a producir hormonas femeninas,
recuperó la tensión mamaria, el flujo e, incluso, tuvo la primera menstruación
sin ayuda de ningún tipo de medicación. En la actualidad, la paciente ya ha
tenido la segunda regla y produce células capaces de ser fecundadas, según han
informado fuentes del hospital.
"Por ahora, a partir de tejido ovárico congelado e implantado podemos recuperar
la función del ovario y los gametos", según Callejo.
Congelación y reimplante
En cuanto a la extracción del tejido ovárico, se trata de una intervención
relativamente sencilla, que se realiza por vía laparoscopia, mediante una
incisión mínima. Se extrae tejido cortical del ovario, lleno de ovocitos
pendientes de iniciar su proceso de maduración.
Después, el tejido obtenido se corta en láminas de menos de un milímetro de
grosor, lo que permite que el líquido criopreservador se propague a todas las
células. El tejido se conserva a 196 grados bajo cero y puede permanecer
congelado de forma indefinida durante más de 20 años, sin perder su efectividad.
El San Juan de Dios lleva a cabo este proceso conjuntamente con el Banco de
Sangre y Tejidos.
En lo que respecta al reimplante, existen dos posibilidades: la inserción
heterotópica (reimplante del ovario en otra parte del cuerpo de la mujer, como
el barzo o el abdomen), gracias a la cual el ovario recupera sus funciones y
vuelve a producir hormonas femeninas (estrógeno y progesterona) al torrente
sanguíneo; simultáneamente permite al médico extraer los ovocitos de la mujer
para someterla a un proceso de fecundación in vitro cuando ésta lo solicite.
Y la ortotópica (implantación del tejido ovárico en su ubicación original), en
la que se aguarda a que la paciente obtenga un embarazo espontáneamente. Al
insertar el tejido ovárico, se inicia un proceso de reconstrucción de vasos que
dura en torno a un mes, en tanto que la recuperación de la función ovárica tarda
entre cuatro y cinco meses. Durante este periodo, el tejido puede sufrir una
importante falta de oxígeno, debido a la cual se pueden perder la mitad de los
óvulos.
Callejo ha informado que, por esta razón y debido a la falta de casuística
acerca de cuál de las dos inserciones funciona mejor, el San Juan de Dios ha
optado por aplicar a esta primera paciente tanto la inserción heterotópica como
la ortotópica a un tiempo.
Embarazos conseguidos
Hasta ahora, en el mundo sólo se han conseguido dos embarazos a partir de tejido
ovárico congelado, en Bélgica y en Israel.
En el caso belga, la inserción fue ortotópica y el embarazo se logró
espontáneamente. Pero en el israelí la inserción fue ortotópica y la gestación
se consiguió por FIV.
Frente a la espera de un embarazo espontáneo, Callejo piensa que "tendremos que
apoyarnos en técnicas de reproducción asistida, aunque aún no tenemos la
casuística suficiente para hacer una afirmación en un sentido u otro".
La paciente fue sometida a una inserción ortotópica y heterotópica a un tiempo y
se recuperó la función del ovario y los gametos
En el mundo sólo se han conseguido dos embarazos a partir del autoinjerto de
tejido ovárico previamente congelado para preservar la fertilidad
Los precedentes de una técnica incipiente
El equipo del Hospital San Juan de Dios trabaja ahora para lograr que la primera
española sometida al autotrasplante de tejido ovárico quede embarazada. La
literatura médica ya ha recogido otras gestaciones conseguidas en mujeres, que
tras ser tratadas con quimioterapia (QT) o radioterapia han preservado su
fertilidad, gracias a programas de extracción, congelación, descongelación y
reimplante de su propio tejido ovárico. Uno de los casos, publicado en The
Lancet, es el de una mujer de 32 años de la Clínica Universitaria Saint-Luc, en
Bruselas, que después de haber recibido QT por un linfoma de Hodgkin, logró un
embarazo espontáneo; el otro, en The New England Journal of Medicine,
corresponde a una paciente del Centro Médico de Sheba (Israel) que, tras una FIV,
pudo alumbrar a una niña.
En España, el San Juan de Dios, así como el Hospital Doctor Peset, de Valencia,
y el USP-Instituto Universitario Dexeus, de Barcelona, han anunciado que están
listos para conseguir estos embarazos.
Fuente: Diario Médico
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Año VIII, N° 126, Enero 2007