Las encefalopatías espongiformes transmisibles pueden contagiarse a través de una transfusión sanguínea. De hecho, se han confirmado tres contagios por transfusión de la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJv) producidos por un pequeño grupo de donantes asintomáticos, lo que apunta a una alta capacidad infecciosa de la proteína prión (PrP).


Un análisis de tejidos quirúrgicos estimaba que el número de sujetos infectados por la ECJv en la población británica estaría en torno a los 4.000, prevalencia que supera a los 199 casos sintomáticos constatados hasta la fecha y que pone sobre aviso del riesgo inherente a las transfusiones; para reducirlo, se ha ampliado el periodo durante el cual no se puede donar a las personas potencialmente expuestas al contagio y se investiga en la obtención de una prueba que detecte la infección en las muestras donadas, aunque todavía parece algo lejana de alcanzar.

De ahí el interés del estudio que se publica en el último número de The Lancet, donde se propone una técnica para eliminar el scrapie de la sangre de animales infectados. Robert Rohwer, del Centro Médico de Veteranos de la Universidad de Maryland, en Baltimore, ha analizado millones de moléculas hasta dar con una, la L13, que se asocia selectivamente a la proteína prión. Al eliminarla de los glóbulos blancos de la sangre se impidió el contagio con la PrP; además, los investigadores comprobaron que L13 también se asociaba con la proteína prión que produce la ECJ en humanos, lo que sugiere que con su erradicación se podría evitar la capacidad infectiva de la proteína.


Fuente: The Lancet 2006; 368: 2226-2230


   Año VIII, N° 126, Enero 2007