Basta una pequeña cantidad de la droga metilendioximetanfetamina (MDMA o, más comúnmente, éxtasis) para dañar al cerebro, según el primer estudio que ha analizado los efectos neurotóxicos de las dosis bajas del estupefaciente.


Las conclusiones de este trabajo se han presentado en la Reunión Anual de la Sociedad de Radiología Norteamericana, en Chicago. "Hemos hallado un descenso en la circulación sanguínea de ciertas zonas del cerebro del consumidor adulto joven de éxtasis", ha señalado Maartje de Win, radióloga del Centro Médico Académico de la Universidad de Amsterdam, en Holanda. "También hemos encontrado un descenso relativo en la memoria verbal de los usarios de la droga comparados con los que no la consumen".

El éxtasis actúa sobre las neuronas implicadas en la vía de la serotonina, un neurotransmisor que se relaciona con diversos procesos mentales, entre ellos la memoria y el humor. Ya se han publicado estudios que han demostrado que a largo plazo, los grandes consumidores de la droga tienen daño cerebral a nivel neuronal, que se manifiesta en ansiedad, depresión, confusión, dificultad para dormir y un descenso en la capacidad de la memoria.

Pero Win se ha centrado en los efectos del estupefaciente en consumidores ocasionales y a corto plazo. Para ello, ha examinado a 188 voluntarios que no tomaban la droga, pero con un alto riesgo de que en un futuro cercano sí tuviesen algún coqueteo con ella.

Los exámenes incluyeron técnicas de neuroimagen para determinar la integridad neuronal y el flujo sanguíneo de diferentes áreas cerebrales, así como diferentes baterías psicológicas. A los 18 meses, 59 de estos voluntarios habían consumido éxtasis (seis pastillas de media); se les repitió la prueba, al igual que al resto de los sujetos estudiados. Aunque la droga no había dañado gravemente a las neuronas serotoninérgicas ni había afectado al humor, sí había producido cambios sutiles en la arquitectura celular y en el flujo sanguíneo cerebral.


Fuente: PNAS


   Año VII, N° 125, Diciembre 2006