Un trabajo ha confirmado que el consumo moderado de bebidas alcohólicas ejerce un efecto cardioprotector en personas que, además, llevan un estilo de vida saludable.
No es la primera vez que un ensayo alaba el consumo moderado
de alcohol en lo referente al cuidado de la salud cardiovascular; pero sí es de
las pocas veces que se concluye que este efecto beneficioso se debe
específicamente a esta sustancia, y no a la suma de una serie de hábitos
saludables que forman una combinación cardioprotectora.
El último número del 'Archives of Internal Medicine' ha pulicado un estudio que
concluye, tomando como muestra a más de 9.000 varones sanos de entre 40 y 75
años, que formaban parte de uno de los trabajos epidemiológicos estadounidenses
más amplios, que ingerir una o dos bebidas alcohólicas diariamente repercute
positivamente en la salud cardiaca y contribuye a prevenir el infarto de
miocardio
Todos los participantes llevaban una vida sana (no fumaban, no tenían sobrepeso,
se alimentaban correctamente y hacían ejercicio físico). Pues bien, si además de
todo eso bebían entre 5 y 30 gramos diarios de alcohol, sus posibilidades de
sufrir enfermedades cardiovasculares se reducían incluso más que en el grupo de
individuos abstemios.
SIN EMBARGO...
A pesar de estos hallazgos, los especialistas se resisten a recomendar el
alcohol para proteger el corazón. Al fin y al cabo, esta sustancia es tóxica
para el organismo y encontrar un umbral seguro para su consumo es complicado.
Por una parte, cabe recordar que el estudio no especifica qué tipo de alcohol es
el más saludable (las evidencias científicas apuntan que lo mejor es beber vino
tinto), si ha de ingerirse en las comidas (no se absorbe igual que si se hace de
forma aislada) o qué patrón de consumo es el idóneo (no es lo mismo beber un
poco cada día que mucho un fin de semana, por ejemplo).
Por otro lado, los médicos recuerdan que recomendar medidas de este tipo puede
abrir la puerta para que la moderación se convierta en abuso.
Un editorial publicado recientemente en la revista 'Atención Primaria' incide en
el hecho de que el alcohol fue, sólo en el año 2000, el causante del 3,2% de las
muertes que se produjeron en el mundo.
Eso por no hablar de las 10.000 personas que anualmente pierden la vida en la
Unión Europea a causa de los accidentes de tráfico en los que resulta estar
implicado el consumo de alcohol y del enorme gasto sociosanitario que acarrean
las hospitalizaciones por problemas (agudos o crónicos) derivados de su
dependencia o consumo excesivo.
Fuente: Elmundo.es
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Año VII, N° 124, Noviembre 2006