A pesar de los avances en el diagnóstico de las enfermedades femeninas, una sigue rezagada. Se trata de la endometriosis, trastorno en que la demora en el tratamiento afecta la fertilidad.


Un estudio realizado por la Sociedad Argentina de Endometriosis (SAE) halló que en ese país el 80% del millón de mujeres en edad reproductiva que tiene la enfermedad lo desconoce. "Estimamos que apenas el 20% de las mujeres tiene diagnóstico. El resto siente los dolores, pero no consulta al médico o no recibe el diagnóstico adecuado", confirmó a LA NACION el doctor Felipe Jofré, presidente de la SAE y jefe de la Sección Reproducción del hospital Rivadavia.

Según Jofré, que presidió el I Congreso Argentino de Endometriosis, que se realizó hasta ayer en la ciudad de Buenos Aires, un diagnóstico precoz asegura una tasa de recurrencia de la enfermedad muy baja y la preservación del aparato reproductor, lo que es particularmente importante en las adolescentes dado que una de cada dos mujeres que consultan por no poder quedar embarazadas tiene endometriosis.

"Si una chica tiene un dolor pelviano muy fuerte y crónico durante la menstruación, que no cede con los analgésicos de uso habitual, debe consultar al ginecólogo. Si la paciente tampoco responde adecuadamente a un tratamiento, se estima que una laparoscopia confirmaría la endometriosis en un 50% de los casos", agregó.

Esta enfermedad ocurre cuando las células que revisten las paredes internas del útero (endometrio) migran a la cavidad abdominal o a órganos más lejanos, lo que provoca una inflamación en el lugar donde ellas se alojan y mucho dolor. Aunque el síntoma más frecuente es el dolor pelviano durante la menstruación, este también aparece durante las relaciones sexuales, la micción y la defecación.

Una encuesta realizada por la SAE entre 1756 mujeres, cuyos resultados se presentaron en el congreso, halló que más del 70% de las mujeres estuvo más de tres años sin que se les diagnosticara adecuadamente la enfermedad.

Un dolor común
La encuesta permitió también conocer que las mujeres comienzan a sentir los dolores característicos de la enfermedad entre los 17 y los 25 años.

"Lo interesante es que casi todas dijeron tomar esos dolores como lógicos y naturales del período menstrual, lo que es falso -afirmó Jofré-. Es el único dolor que se considera normal y las mujeres deben saber que una cosa es una molestia y otra, el dolor. Este obliga a parar las actividades, tomar medicación y hacer reposo. En este caso, hay que consultar al ginecólogo."

La mayoría de las mujeres que participaron en la encuesta indicó que habían consultado por los dolores a un familiar (madre o hermana), al farmacéutico y, en último lugar, a un ginecólogo. "En todos los casos, les dijeron que era normal -agregó el especialista-. Lo que ocurre, entonces, es que toman analgésicos hasta que pasan meses y años antes de consultar a un médico."

En general, cinco años sin cuidados adecuados en la evolución de la endometriosis son suficientes como para que el pronóstico sea reservado, con afección en el aparato reproductor y secuelas complejas difíciles de solucionar.

Un dato para tener en cuenta para la prevención son los antecedentes familiares de la enfermedad. Tener alguna familiar directa que tenga o haya tenido endometriosis aumenta seis veces el riesgo de heredar la enfermedad.

"Lo que falta en el país es un enfoque de este trastorno femenino desde el punto de vista social -aseguró Jofré-. Por la ley de salud reproductiva, la entrega de los anticonceptivos es sin costo para la mujer cuando la indicación responde a la planificación familiar. En cambio, si la indicación es para tratar la endometriosis, la paciente los debe pagar. Hoy, el sistema de cobertura de la salud tiende a marginar a esas pacientes debido a los altos costos que genera la enfermedad mediante las cirugías, el uso de analgésicos, las atenciones en las guardias hospitalarias y las internaciones. Nadie, aquí, parece haber valorado todo eso."


Fuente: LanaciOnLine


   Año VII, N° 123, Octubre 2006