Las autoridades decidirán en diciembre si prohíben a los restaurantes usar este ingrediente.
Primero le tocó el turno al tabaco, cuyo consumo se prohibió
en los restaurantes de Nueva York hace tres años. Ahora, la cruzada de las
autoridades sanitarias de la Gran Manzana se dirige contra las grasas trans. El
Consejo de Salud ha votado por unanimidad un proyecto para prohibir su uso en
los 24.600 establecimientos de comida que hay en la ciudad. La decisión final se
conocerá en diciembre.
De prosperar este plan, que el Consejo puede adoptar sin el consentimiento de
otros organismos, Nueva York se convertiría en la primera ciudad en limitar
estas grasas -basadas en aceite vegetal procesado- que se encuentran en
productos horneados como los donuts y los pasteles, en los alimentos procesados
y en los fritos y margarinas.
Diversos estudios científicos han demostrado que las grasas trans aumentan el
riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y contribuyen a la obesidad. Se
recomienda que su consumo sea mínimo y que no aporte más del 1% de la energía
que se ingiere con la dieta.
La idea de prohibir estas grasas surgió tras el fracaso que ha tenido la campaña
iniciada hace un año para persuadir a los restaurantes de que voluntariamente
fueran eliminando esta sustancia de sus platos. Casi ningún establecimiento hizo
caso.
Si finalmente se adopta la medida a finales de año los locales de comida de la
ciudad tendrán hasta el mes de julio para eliminar los aceites procesados, las
margarinas y las mantecas de todas las recetas que contengan más de medio gramo
de grasas saturadas por plato, según informa 'The New York Times'.
Los expertos de salud estadounidenses han señalado a ese periódico que una dieta
típica americana contiene unos 5,8 gramos diarios de grasas trans y que en
algunos restaurantes un simple plato de patatas fritas (las llamadas french
fries) tiene más de ocho gramos.
Los empresarios protestan
La medida, que también la ciudad de Chicago está considerando poner en práctica,
no ha sentado bien a los dueños de los restaurantes, que la ven innecesaria.
Un portavoz de la industria hostelera ha reconocido en 'The Wall Street Journal'
sentirse "atónito por el hecho de que las autoridades estén pensando en prohibir
un ingrediente legal que se puede encontrar en millones de cocinas
estadounidenses".
"Etiquetar el producto y advertir de sus riesgos es una cosa, pero prohibirlo
totalmente es algo que va más allá de lo que consideramos prudente y aceptable",
ha declarado en el mismo medio Check Hunt, vicepresidente ejecutivo de la
Asociación de Restaurantes de Nueva York.
Fuente: Elmundo.es
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Año VII, N° 123, Octubre 2006