Los trasplantes de mano y de cara han dejado de ser una mera noticia para abordarse en un congreso científico. Varias comunicaciones sobre estos injertos de partes blandas se han presentado en el Congreso Mundial de Trasplantes (WTC 2006), celebrado en Boston.
El equipo que llevó a cabo un trasplante parcial de cara
(nariz, labios y barbilla) a una mujer de 38 años desfigurada por un perro el 27
de noviembre de 2005 en un hospital de Nantes, en Francia, coordinado por
Bernard Devauchelle, cirujano maxilofacial del Hospital de Amiens, y Jean
Michelle Dubernard, cirujano del Hospital Herriot, de Lyon (ver DM del 2-XII-2005),
ha presentado los resultados a tres meses de su trasplante "que indican que el
procedimiento es técnicamente factible y permite la rehabilitación funcional y
cosmética de la paciente".
En su presentación han comentado que la pauta inmunosupresora que recibió la
mujer estaba compuesta de timoglobulina, tacrolimus, prednisolona y micofenolato
mofetil y que se realizaron dos trasplantes de médula ósea del donante (en los
días 4 y 11 después del injerto) para potenciar la aceptación. La mujer comenzó
a presentar signos clínicos e histológicos de rechazo cutáneo en el día 18, que
se revirtieron aumentando la dosis de prednisolona. La recuperación funcional
fue mucho más rápida: a los cinco días ya podía tragar, a los tres meses tenía
sensibilidad en los labios y la función motora fue mejorando gracias a una
fisioterapia intensiva.
Trasplante de mano
Desde septiembre de 1998 hasta febrero de 2006 se han realizado 24 trasplantes
de mano, antebrazos o dedos a 18 varones de todo el mundo. En el primer año
habían ocurrido 12 episodios de rechazo agudo, que habían podido revertirse en
todos los casos. A partir de los dos años del injerto, momento en que la
supervivencia del injerto era del cien por cien, se produjo la pérdida de ocho
miembros por inflamación en pacientes que abandonaron la medicación o no la
seguían adecuadamente. De estos datos se concluye que el trasplante de manos es
una realidad clínica comparable al trasplante de órganos sólidos y que los
inmunosupresores son necesarios.
Fuente:
Diario Médico
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Año VII, N° 122, Septiembre 2006