Una investigación, presentada recientemente en el VI Congreso Argentino de la Sociedad Argentina de Infectología, celebrado el mes pasado en Mar del Plata, encontró que la cepa de la bacteria Escherichia coli que causa el 90% de los casos del síndrome urémico hemolítico (SUH) en bebés y niños pequeños, está presente también en perros, que podrían ser transmisores sanos de la enfermedad a través de sus heces.
Ya se sabía que personas sanas pueden actuar como transmisoras
del SUH, particularmente en ausencia de una buena higiene de manos antes de la
preparación de comidas, por ejemplo. Sin embargo, este hallazgo realizado por
científicos de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI) obliga a
tomar mayores precauciones con las mascotas, en los areneros de las plazas y en
las calles. “El SUH se produce por unas cepas específicas de la Escherichia coli
-explica la doctora Graciela Vallejo, jefa del Servicio de Nefrología del
Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez-; una vez que ingresan, a través del aparato
digestivo del niño, producen una toxina llamada verotoxina, que se fija a las
paredes del intestino por ciertos receptores. De esta manera se ponen en marcha
las alteraciones que caracterizan esta enfermedad, que consisten en la
inflamación y lesión de los vasos más pequeños, primero del intestino y luego de
otros órganos importantes como el riñón, el sistema nervioso central, el
páncreas y el corazón”.
Es una enfermedad endémica en la Argentina, con la incidencia más alta en todo
el mundo. Anualmente se registran entre 300 y 350 nuevos casos. La doctora
Vallejo comenta que no se sabe exactamente el motivo de esta alta frecuencia,
pero que se pueden hacer especulaciones.
El churrasco jugoso
“Por ejemplo -explica–, el alto consumo de carne vacuna sin cocción suficiente
-cuando está jugosa aún no se alcanzaron los 70 grados de temperatura que
destruyen la bacteria–, la faena de animales en condiciones inadecuadas, sobre
todo en frigoríficos clandestinos, como el lavado de las reses para barrer la
materia fecal, la falta de control de calidad de los alimentos y una mala
conservación de la cadena de frío en los comercios. Como también la falta de
higiene, malas conductas alimentarias en el hogar, y una situación económica
precaria.”
El síndrome
Afecta principalmente a niños pequeños. de entre 30 meses y 5 años de edad, y es
más frecuente en verano. “Los síntomas -según explica Vallejo- comienzan con
diarrea mucosa o mucosanguinolenta que tiñe de color rosado la materia fecal,
vómitos, palidez intensa y disminución de la cantidad de orina, que puede estar
causada por la deshidratación debido a la diarrea, o por la afección del riñón
que causa esta enfermedad”.
Cualquiera de estos signos son motivo de alarma frente a los cuales se debe
consultar inmediatamente con el médico. “En ciertos casos, el SUH puede
evolucionar provocando una anemia; perjudicar gravemente la función renal o dar
lugar a alteraciones neurológicas”, agrega la especialista.
La Escherichia coli es sensible al calor y al cloro
Como la bacteria Escherichia coli ocasiona el 90% de los casos, conviene
recordar que este germen es sensible al calor y al cloro. Es decir que es muy
importante cocinar bien los alimentos, especialmente la carne; lavar bien las
frutas y verduras, fundamentalmente las que se van a consumir crudas. En cuanto
a las condiciones del agua para beber, cocinar o lavar alimentos, ante la duda,
es conveniente hervirla durante tres minutos o desinfectarla con tres gotas de
lavandina por litro, dejando reposar veinte minutos antes de utilizarla.
La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda las siguientes medidas de
prevención:
1) Cocinar bien la carne, de manera que no quede jugosa. La bacteria se destruye
a partir de los 70 grados.
2) Tener especial cuidado con la cocción de la carne picada, porque generalmente
se cocina sólo la parte superficial. El jugo de la carne picada bien cocida es
translúcido.
3) Las hamburguesas son la fuente principal de contaminación en los niños.
Asegurar una buena cocción y evitar su consumo fuera del hogar.
4) No usar los mismos utensilios utilizados con la carne cruda, para trozarla o
servirla antes de ser ingerida, sin antes lavarlos bien. Del mismo modo hay que
lavar bien las manos y cepillar las uñas luego de manipular carne cruda. Evitar
también el contacto de las carnes crudas con los alimentos listos para consumir.
5) Elegir productos lácteos de marcas reconocidas, correctamente pasteurizados,
y conservar la cadena de frío.
6) No consumir jugos de fruta no pasteurizados -envasados-.
7) Lavar cuidadosamente las verduras y las frutas.
8) Higienizar bien las manos y uñas con agua y jabón antes de preparar los
alimentos, y luego de ir al baño.
9) Utilizar natatorios habilitados. Respetar la prohibición de bañarse en aguas
del Río de la Plata. Evitar nadar en aguas estancadas o arroyos de probable
contaminación.
10) Consumir agua potable. Ante la duda, hervirla tres minutos o colocar tres
gotas de lavandina.
Fuente: La Gaceta - Tucumán
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Año VII, N° 122, Septiembre 2006