Exponer a algunos recién nacidos prematuros a la inhalación de pequeñas cantidades de óxido nítrico podría reducir el riesgo de una dolencia, esencialmente letal, nombrada displasia broncopulmonar, de acuerdo con estudios recientes.


Solamente en Estados Unidos, cada año se registra el nacimiento de criaturas con los pulmones inmaduros, en los que no ocurre una adecuada combinación del aire respirado con la sangre, que debe bombearse de manera natural a las células orgánicas.
La medicina ha aportado algunas fórmulas para solucionar esa incapacidad de los pulmones de bebés prematuros, que puede llevar a daños cerebrales, pero no han sido suficientemente efectivas.
A pesar de que son promisorias las conclusiones sobre el posible uso del óxido nítrico dadas en los citados estudios y difundidos esta semana por New England Journal of Medicine, los expertos consideran que todavía las pruebas no son suficienemente concluyentes.
Los especialistas piensan que falta algún tiempo para que se recomiende como tratamiento rutinario, pues se tendría que probar que esa terapéutica no perjudicaría el desarrollo de los recién nacidos.
Mediante el uso de diferentes modelos, el estudio hizo posible la administración a algunos pacientes del óxido nítrico, elementos que forman parte del proceso de funcionbamiento del corazón y el sistema circulatorio.
John Kinsella, de la Escuela de Medicina de la University of Colorado y al frente de uno de los estudios, explicó que su equipo dio el gas a recién nacidos, inmediatamente después del parto, y se observó que solo parecía ayudar a los bebés de menos de un kg de peso.
Ese grupo científico halló evidencias de que la terapia llevaba a la mitad el riesgo de que aparecieran trastornos pulmonares.
Aunque no se observaron mejorías en la respiración de los niños más pequeños sujetos a ventilación mecánica y administración de gas, todos los incluidos en el análisis redujeron en un 50 por ciento el peligro de daños cerebrales.
En opinión de Kinsella, los expertos se sienten optimistas y consideran que esta terapia podría evitar dolencias neurológicas y de desarrollo, a largo plazo, de la salud de esos infantes.


Fuente: Prensa Latina


   Año VII, N° 121, Agosto 2006