Se estima que más de 600.000 latinoamericanos mueren al año por causas relacionadas con el tabaco. Mientras los gobiernos lanzan campañas y aumentan impuestos, las propias empresas advierten sobre los peligros de fumar.
Hace 20 años en la Argentina se sancionaba la ley 23.344, que
estableció que todos los atados de cigarrillos debían llevar la leyenda: “El
fumar es perjudicial para la salud”. Sin embargo, esa medida no pareció dar
abasto. Dos décadas después, al igual que en el resto de América latina, en
nuestro país se emprenden campañas en contra del hábito de fumar.
El Ministerio de Salud lanzó el Programa Nacional de Control del Tabaco, que
incluyen hasta concursos para dejar de fumar. Además rigen restricciones contra
el cigarrillo en escuelas, hospitales, oficinas y edificios públicos. Y la
leyenda en los envases es cada vez mayor: en los paquetes de muchas marcas el
cartel que advierte de los riesgos ocupa el 50% de su cara principal.
Esa misma medida ha sido aplicada en otros países como Chile, aunque en este
último –con la “guerra” declarada hace muy poco– ya ha habido contraofensivas:
hubo marcas que lanzaron una promoción de “cigarreras”, estuches de metal que
ocultan el mensaje la advertencia.
Brasil y México también han tomado muchas medidas que impiden fumar en espacios
públicos. En Brasil –el tercer mayor productor y el primer exportador de tabaco
del mundo– se concentra un tercio de las víctimas latinoamericanas del
cigarrillo: 200.000 muertos al año, a pesar de que el consumo se redujo un 32%
entre 1989 y 2002.
En México también hubo un descenso en el número de fumadores: un 15% desde 2000.
Además, con el actual gobierno se quintuplicó el impuesto sobre los cigarrillos
sin filtro. Sin embargo, esta estrategia para combatir la adicción al tabaco es
vista como contraproducente desde algunos sectores, que argumentan que el vicio
de fumar no se abandona por que los precios suban.
En otros países latinoamericanos el problema también está presente. Y por
ejemplo en Costa Rica hoy se conocen datos de que 2 de cada 10 adolescentes son
fumadores activos y que en promedio el inicio del hábito de fumar se da a los 12
años de edad.
Es curioso que en sus propios sitios web las tabacaleras adviertan de los
riesgos. “Fumar cigarrillos causa en los fumadores cáncer de pulmón,
enfermedades cardíacas, enfisemas y otras graves enfermedades”, dice la página
de Philip Morris International. Señala que los fumadores “tienen una
probabilidad mucho más alta” que los no fumadores de contraer enfermedades como
cáncer de pulmón, y que no existe el cigarrillo “inofensivo”.
Fuente: Clarín
![]()
Año VII, N° 119, Junio 2006