Unos 2,3 millones de menores de 15 años viven hoy en el mundo con el virus del VIH, pero sólo uno de cada 20 de ellos recibe tratamiento médico, indica un informe del Movimiento Mundial en favor de la Infancia.


La falta de medicamentos en estos pacientes equivale a una muerte segura, incluso antes de cumplir los cincos años, resaltó Dean Hirsch, presidente del Movimiento, quién lideró la investigación "Salvar vidas.

Según el estudio, que agrupa expertos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, junto a otras organizaciones no gubernamentales, los niños representan un número de afectados por la mortal enfermedad y 90 por ciento se encuentra en Africa Subsahariana.

El documento advierte que pese a la necesidad urgente de aplicar formulaciones pediátricas de antirretrovirales, existe una gran carencia de las mismas, por el escaso incentivo financiero que representa para los productores.

Ann Veneman, directora ejecutiva de UNICEF, indicó que los infantes son el rostro oculto de la patología, no sólo porque han perdido a sus padres, maestros y amigos, sino también porque muchos de ellos contrajeron la enfermedad.

Venemann solicitó el desarrollo de medicamentos compatibles y accesibles para este sector de la población.

Se necesitan de alianzas más firmes entre Gobiernos, donantes, organismos y el sector privado, para obtener los fármacos y recursos necesarios con que tratar a la infancia, sentenció la funcionaria.

El informe aboga por la adopción de medidas específicas, como la elaboración de pruebas de diagnóstico simples y a un precio viable, además del aumento de la investigación y el desarrollo de tratamientos destinados específicamente a la infancia.

De acuerdso con datos de la Organización Mundial de la Salud, (OMS), la terapia antirretroviral, específica para combatir el SIDA, es cada vez más efectiva, sin embargo, sólo el cinco por ciento de los necesitados puede acceder a ella.

Problemas en el suministro de medicamentos, falta de recursos humanos y debilidad de los sistemas sanitarios de los países más afectados por la epidemia, impiden, entre otros factores, la adherencia al tratamiento.

A ello se suman las dificultades de los pacientes para llegar a los centros de salud, la no constancia en la terapéutica y el alto costo de los fármacos, inaccesible para la mayoría de los contagiados que habitan en naciones desfavorecidas.

Si se quiere ganar la carrera a la epidemia, hay que hacer frente a la estigmatización, velar por que los fondos disponibles se inviertan eficazmente para expandir los programas de prevención, atención y tratamiento, y movilizar nuevos recursos, indica la OMS.


Fuente: Prensa Latina


   Año VII, N° 119, Junio 2006